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Gerardo no debe sentirse derrotado por su affaire discursivo, tiene todo para seguir como puntero del hándicap gubernamental, solo tiene que tomar conciencia que hace política en el pantano, en la manigua, entre aldeanos.

Manifiesto | José Chablé Ruíz

Sucesión con soberbia igual a derrota

MANIFIESTO

Lunes, 27 de Noviembre de 2017

Los recientes acontecimientos políticos publicitados en las redes sociales y los medios locales muestran una vez más la importancia que tendrá durante la organización y el desarrollo de los procesos político-electorales, aun cuando algunos actores políticos, incluyendo el aparato gubernamental, soslayan la labor que tienen redes y medios en la sociedad tabasqueña.

 

Nos referimos al trabajo profesional, documentado, crítico, propositivo, no a la seudoinformación que circula en la red de redes, porque esta se califica y clasifica por sí sola, cuando la emiten trolles, seudoinformadores, fuentes no fiables, calificándose incluso la seudoinformación como una estrategia política de “guerra sucia”.

 

El proceso de observación de la sucesión gubernamental, refiere que será muy competido, “descarnado”, de una grave confrontación entre el nuñismo con los andresmanuelistas o MORENA, que el que transmita la emoción de menos soberbia será quien tenga el triunfo la noche del primero de julio de 2018.

 

Recuerden el por qué César Raúl Ojeda Zubieta perdió las elecciones de 2001 y 2006, Jesús Alí de la Torre en el 2012. Tenían un grado de soberbia superlativa.

 

En este espacio, dos días después de haber asumido la presidencia municipal de Centro, bajo el título Gaudiano y el Punto G de la política, advertimos a Gerardo Gaudiano Rovirosa, que tenía que “clarificar el papel que jugará su alter ego, el consultor internacional argentino Gustavo Ferrari Wolfenson”, porque ya no se hablaba muy bien de él, como una especie de “Caballo de Troya”, porque su principal asesora política, Gisela Rubach, presuntamente trabajaría con otro “novio” de la gubernatura.

 

Inexplicable que Gerardo no haya seguido el consejo que da Ferrari en su “Punto G de la política” que transcribí: “es evitar que los políticos hablen de más y que su mandíbula no esté estimulada por incoherencias demagógicas discursivas”.

 

Gerardo no debe sentirse derrotado por su affaire discursivo, tiene todo para seguir como puntero del hándicap gubernamental, solo tiene que tomar conciencia que hace política en el pantano, en la manigua, entre aldeanos.