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La Contralora de gobierno, Lucina Tamayo Barrios reiteró el compromiso de la Contraloría de evaluar y articular las acciones más eficientes y eficaces para la prevención y el combate a la corrupción.

Manifiesto | José Chablé Ruíz

Funcionario que la deba la paga

MANIFIESTO

Miércoles, 28 de Febrero de 2018

“En este gobierno tenemos algo muy claro, todo aquel funcionario que se demuestre que no ha actuado conforme a la normatividad y le ha fallado a la sociedad tabasqueña, deberá asumir sus repercusiones”, advirtió la Contralora de gobierno, Lucina Tamayo Barrios, en el 197 Aniversario del Día de la Bandera, en la que participó como oradora oficial el pasado sábado.

La responsable de vigilar que en el gobierno nuñista se gaste cada peso para lo que fue etiquetado y denunciar ante las autoridades competentes al funcionario o funcionarios que se coludan en actos de corrupción, reiteró el compromiso de la Contraloría de “evaluar y articular las acciones más eficientes y eficaces para la prevención y el combate a la corrupción”.

En las últimas semanas, el gobernador Arturo Núñez Jiménez ha insistido con los miembros de su gabinete legal y ampliado que no tolerará ningún acto de corrupción, que mantendrá incólume su biografía de político honesto.

Hasta ahora no hay documentales que demuestren que hay corrupción en el gobierno nuñista, lo que si hay es un señalamiento de la Auditoría Superior de la Federación de un subejercicio presupuestal de 967 millones de pesos en la Cuenta Pública 2016, que debe investigar la Contralora, aunque no hay castigo penal, porque causa un daño social a los tabasqueños, en momentos donde no hay recursos para atender las demandas más sentidas.

En el tercer trimestre de 2016, el titular de la SOTOP, Luis Armando Priego Ramos, tenía un subejercicio de 169 millones 525 mil pesos, que de persistir causó un dañó a los tabasqueños que requieren de infraestructura para hacer competitivo a Tabasco en el mercado nacional.

Con un pasado oscuro en la administración estatal, Armando Priego está bajo el “sospechosismo” del diezmo, que presuntamente un familiar no quiso denunciar, como también de beneficiar con obras a un “constructor” que hoy está de regreso y que en el pasado fue parte de la guerra sucia en contra de Núñez.

¿Priego, compra lealtades?