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1. Andrés Manuel López Obrador 2. Georgina Trujillo Zentella 3. Enrique Peña Nieto.

Carta Abierta | Jorge Nuñez

Borra al PRI en Tabasco

CARTA ABIERTA

Miércoles, 4 de Julio de 2018

En 30 años, Andrés Manuel López Obrador desapareció al PRI en Tabasco.

Desde su primera postulación a la Gubernatura, en 1988, hasta la elección del 1 de julio de 2018, AMLO redujo al tricolor a cenizas.

En tres décadas, en PRI fue borrado de la faz del Edén luego de haber estado por 84 años ininterrumpidos en el poder.

Podría decirse algo parecido del PRD, partido al que Obrador ayudó a fundar, pero al menos este aún tiene la esperanza de gobernar en dos municipios: Jonuta y Emiliano Zapata.

El jaque mate al PRI sólo se explica por el millón de votos que Andrés Manuel está a punto de conseguir en el cómputo final del IEPCT.

Esta cifra del millón, sin precedente en la historia democrática de Tabasco, sigue la cifra ascendente que siempre le acompañó al Peje cada vez que apareció en la boleta electoral.

Ahora, Morena ganó las 21 diputaciones en juego y quince de las diecisiete presidencias municipales, mientras que el PRI pasó de la opulencia a la pobreza electoral.

Por ejemplo, en 2012 el Revolucionario Institucional gobernaba en siete alcaldías, en 2015 en cuatro y ahora en ninguna.

En 2009, cuando gobernaba el ahora tan satanizado Andrés Granier, mandaba sobre el 86% de los habitantes en 12 alcaldías, entre ellas las cinco más importantes.

El PRI gobierna ahora sobre el 15% de la población tabasqueña, pero a partir de 2019 lo hará sobre nadie.

Ha sido una caída sostenida que su excandidata a la Gubernatura, Georgina Trujillo Zentella, nunca quiso o nunca pudo ver.

La caída del PRI destaca por ser el partido del presidente Enrique Peña Nieto, a quien supuestamente le convenía impedir que este rico estado petrolero cayera en manos de la izquierda.

¿Es esta la desaparición definitiva del PRI en el estado? Nadie lo sabe con certeza. Lo que sí dicen los números es que a partir del año entrante jugará un papel marginal en la toma de las decisiones políticas importantes.

Lo más indecente sería echarle la culpa a Gina Trujillo de la debacle priista ocurrida en los recientes comicios.

Aunque ella no hubiera sido la candidata, el PRI igual habría perdido ante el huracán lopezobradorista que fue potenciado por el pésimo gobierno de Enrique Peña Nieto.

Directamente, la mala gestión de EPN ayudó a que Obrador triunfara de manera tan avasalladora.

Si Ernesto Zedillo fue el sepulturero del PRI en la elección de 2000, con el arribo del panista Vicente Fox a la Presidencia, ahora lo fue el “hombre guapo” por el que la mayoría de los mexicanos votó en 2012.

Si algo le reclaman los priistas a Gina es su temeridad al subestimar el “efecto Peje”, y al atreverse a postular a candidatos de tan bajo perfil como el abanderado en Centro, el chiapaneco Adrián Hernández Balboa.

Así quedó la maltrecha imagen del PRI en Tabasco, el partido que lo perdió todo el 1 de julio y al que le será muy difícil regresar a los primeros planos… al menos en el corto plazo.