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Hasta el momento, las autoridades se niegan a admitir que el río Bitzal está contaminado, principalmente con metales pesados, que son las causas de las muertes de diversas especies, particularmente de los manatíes.

Manifiesto | José Chablé Ruíz

Bitzal, indolencia y crimen

MANIFIESTO

Miércoles, 8 de Agosto de 2018

Ineficiencia, incapacidad, indolencia y omisión es lo que muestran hasta ahora las autoridades federales, estatales y municipales, en los casos de la muerte de manatíes, de otras especies acuáticas y los problemas de salud que presenta la población en la región de los Bitzales, Macuspana, por la grave contaminación que genera la cuenca petrolera que hay en esa zona.

Parece no importar a los delegados de la Profepa, José Trinidad Sánchez Noverola; de la Semarnat, Florizel Medina Pereznieto, de la Conagua, Mario Alberto Quezada Cortez; al alcalde de Macuspana, José Cuco Rovirosa Ramírez; a los titulares de la Sernapam, Juan Carlos García Alvarado; Salud, Rommel Cerna Leader, y de Protección Civil del Estado, Jorge Mier y Terán Suárez, el problema de salud pública que se incuba en los Bitzales.

La contaminación de plomo, cadmio y aluminio, que encontró el Instituto Tecnológico de Boca del Río en el río Bitzal y que se niega a reconocer la Conagua y la Sernapam, podría impactar la salud del resto de la población tabasqueña, por la movilización irresponsable de manatíes a Los Pantanos de Centla, sin ponerlos primero en cuarentena; la comercialización que hacen los pescadores sin inspección sanitaria de las especies de escamas.

La misma indolencia mostraron las autoridades con los brotes de hepatitis ocurridos en 2011 y 2016 en Macuspana. Intervinieron hasta que familias hicieron las denuncias públicas porque afectaba a niños de kínder y primaria.

La Secretaría de Salud no ha instrumentado un cerco sanitario para prevenir enfermedades en Centla, Jonuta y Macuspana. El coordinador de IPC, Jorge Mier y Terán, ha distribuido 16 mil despensas entre las casi dos mil familias que viven en las siete secciones de Los Bitzales.

La información que generan las autoridades es contradictoria. Desconocen que es lo que pasa realmente en Los Bitzales. Ignoran que hay diez pozos petroleros abandonados. No atienden el problema porque los apura “amarrar otro hueso” en el “Año de Hidalgo”.