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1. Amet Ramos Traconis 2. Arturo Núñez Jiménez 3. Martha Lilia López

Carta Abierta | Jorge Nuñez

Los secretos se fueron a la tumba

CARTA ABIERTA

Viernes, 12 de Abril de 2019

El exsecretario de Finanzas, Amet Ramos Traconis, falleció a raíz de un infarto agudo al miocardio. Así lo reportaron los medios informativos la mañana del jueves 11. Desde el momento de conocerse la noticia, las redes sociales han puesto en duda la veracidad de su inesperado deceso, ocurrido a los 62 años de edad.

En Internet se afirma que él habría fingido su muerte, que podría encontrarse en un país del extranjero con una nueva identidad para evitar cualquier acción de la justicia, luego del caos financiero dejado al final del sexenio nuñista y en el que hubo, se presume, escandalosos actos de corrupción.  

De esa forma, la desaparición del hombre más cuestionado del pasado Gobierno perredista se ha convertido en una leyenda urbana. Más, luego de informarse que su cuerpo ha sido cremado. Para muchos tabasqueños, Amet no ha muerto, él sigue vivo y tiene que responder a todas las dudas sobre la malversación de recursos públicos que ha sido denunciada por varios funcionarios del Gobierno adanista.

¿Por qué habría fingido su muerte?, se preguntan los incrédulos y se responden: para refugiarse y esconderse porque, de lo contrario, tendría que haber ido a la cárcel por muchos años.

Por lo pronto, los familiares de Amet han pedido respeto en este momento tan difícil que atraviesan; han ignorado todos los señalamientos expresados por medio de las redes sociales.

Ramos Traconis fue designado titular de la Secretaría de Planeación y Finanzas en diciembre de 2014, en relevo de Víctor Manuel Lamoyi Bocanegra. Desde entonces comenzó la polémica porque se decía que era sobrino o primo de la esposa del mandatario, Martha Lilia López Aguilera.

Con el paso del tiempo se erigió en el hombre más fuerte del gabinete. Tanto, que se daba el lujo de no acatar las órdenes del gobernador en materia financiera. Se decía que solo obedecía a las instrucciones de Martha Lilia.

Todo se derrumbó en el último año del Gobierno perredista, cuando se presentaron las protestas por los impagos a trabajadores, proveedores y medios de comunicación. A él se le atribuye la crisis financiera en el Sector Salud, el desvío del préstamo de 700 millones de pesos autorizado para la Secretaría de Seguridad Pública, y la bancarrota en general de las arcas estatales.

Una de sus últimas “ocurrencias” fue solventar los pagos pendientes a un muy reducido grupo de comunicadores, amigos del mandatario, en detrimento del resto de los compañeros del gremio y de las empresas periodísticas con contrato vigente. La idea era cuidarle las espaldas a Núñez, y a él mismo, por medio de una constante defensa mediática postsexenal.

La desaparición de Amet parece ser la salvación definitiva del exgobernador. El primer conocedor de los tejes y manejes del dinero público se ha llevado todos los oscuros secretos a la tumba.

Muchos deben estar celebrando su partida.