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1. Gerardo Gaudiano Rovirosa 2. Juan Manuel Fócil Pérez 3. Juan José Martínez Pérez

Carta Abierta | Jorge Nuñez

¿Fin de la carrera política de Gaudiano?

CARTA ABIERTA

Jueves, 23 de Mayo de 2019

Nadie sabe, a ciencia cierta, por cuáles rumbos transita ahora mismo Gerardo Gaudiano Rovirosa. Lo que sí se percibe, con evidente claridad, es su ausencia del escenario político tabasqueño.

Sorprende, y mucho, porque el joven perredista llegó a ser durante casi seis años el segundo político más poderoso de Tabasco, sólo detrás del gobernador Arturo Núñez Jiménez.

A casi un año de su naufragio electoral, donde perdió la elección por la Gubernatura con el morenista Adán Augusto López Hernández, muchos especulan sobre si ha llegado el fin prematuro de su carrera política. Una carrera política que lucía más que prometedora.

En un parangón con el escenario político nacional, los dos principales candidatos perdedores a la Presidencia han dado muestras de reinventarse: el priista José Antonio Meade se integró a un cargo de jerarquía en HSBC, y el panista Ricardo Anaya reapareció en sus redes sociales para celebrar la decisión del Tribunal Electoral de sancionar a miembros la entonces PGR, ahora Fiscalía, por haber difundido videos en el marco del proceso electoral presidencial.

En lo local, la priista Georgina Trujillo, que quedó en tercer lugar de las votaciones para gobernador, sigue adelante con la creación de la asociación civil Grandeza Tabasco, y se sabe que sigue teniendo mucho peso en el partido. Y el independiente Jesús Alí de la Torre se incorporó al gabinete del Gobierno adanista.

En contraparte, Gaudiano ha mantenido un bajísimo perfil que parece exagerado a casi un año de las elecciones del 1 de julio.

El protagonismo en el PRD lo han asumido el senador Juan Manuel Fócil Pérez y el coordinador de la fracción en el Congreso local, Agustín Silva Vidal. Los dos, por cierto, encabezan corrientes internas antagónicas.

Tampoco ha asomado la cara, al menos como cabría esperarse, una de sus gentes más cercanas: el presidente del Consejo Político Estatal, Juan José Martínez Pérez.

La reinvención del joven Gaudiano se dificulta por los negros presagios que hay sobre el futuro del PRD. Todos los analistas, nacionales por supuesto, dan por un hecho que el PAN y el PRI darán la batalla a Morena en las próximas elecciones intermedias, dejando al Sol Azteca al punto de la extinción.

En Tabasco, sólo el PRI tendrá los tamaños para darle la pelea al partido de Andrés Manuel.

Sin la alternativa de irse a cualquiera de estos dos partidos, a Gaudiano no le queda otro camino que convertirse en el nuevo dirigente nacional del partido. Esta tarea, sin embargo, se antoja muy difícil porque hay otros pesos pesados del perredismo que se han puesto por delante de él en la fila de aspirantes.

En todo caso, al exalcalde de Centro le hacen falta argumentos de peso para recuperar, poco a poco, su protagonismo político. No basta con las reuniones esporádicas que ha venido teniendo con la militancia en los municipios. Sabe a poco comparado con lo que llegó a representar.

A Gaudiano (38 años de edad) le urge reinventarse en todos los sentidos. Debería hacerlo con inteligencia y creatividad. Y tiene que hacerlo ya.

De no dar señales de vida, se habrá truncado una de las más prometedoras carreras en la historia reciente de la política tabasqueña.