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1. José del Carmen Torruco Jiménez 2. Yolanda Dagdug Urgell 3. Carlos Fabián Torruco

Carta Abierta | Jorge Nuñez

Cacicazgo familiar en Huimanguillo

CARTA ABIERTA

Viernes, 24 de Mayo de 2019

José del Carmen Torruco Jiménez, en una actitud de franco reto al gobernador Adán Augusto, divide y confunde a una militancia de Morena que observa, estupefacta, su rebeldía ante el dirigente estatal del partido, César Burelo Burelo.

Atrapado por intereses político-familiares, representados por su esposa Yolanda Dagdug Urgell y su hijo Carlos Fabián Torruco, el alcalde de Huimanguillo ha caído en el pozo de la desconfianza y la decadencia.

Se ha precipitado en errores por sus negativas a hacer valer los estatutos del partido, defendidos y aplicados por la dirigente nacional Yeidckol Polevnsky.

Ni siquiera ha terminado el primero de los tres años en la presidencia municipal, cuando ya ha cambiado los valores y principios de Morena por privilegios y ventajas particulares.

Torruco se niega a admitir la designación de Jesús Manuel Cundafe Concepción como nuevo delegado de Morena en Huimanguillo, e insiste en mantener al actual dirigente Neftalí Jiménez Olán.

En realidad, más adelante busca imponer como lideresa del partido a su favorita: Hilda Valencia, actual secretaria de Organización del Comité Municipal.

De nada le vale al alcalde lo establecido en los estatutos, porque anda nervioso, buscando perpetuar su poder en el municipio.

Como todo cacicazgo en forma, busca que su esposa o el actual secretario del Ayuntamiento, Ramón Arturo González de la Cruz, se presenten en las próximas elecciones al Ayuntamiento. También que su hijo se proyecte a una diputación.

En su terrible decadencia, porque ha dado la espalda al principio democrático de Morena, ha escenificado esa vergonzosa movilización policiaca para impedir la llegada de simpatizantes a la toma de posesión de Jesús Manuel Cundafe.

En paralelo, Yolanda Dagdug ha convocado a treinta directores y jefes de Departamento del Ayuntamiento. En una reunión privada, les ha exigido lealtad a su esposo. Les ha dicho, con fuertes palabras, que César Burelo nada tiene que hacer en Huimanguillo.

Desquiciado, parece que José del Carmen Torruco tiene los días contados en Morena. Su misión ahora es confrontar a la militancia del partido para debilitarlo y ganar en las próximas elecciones por otras siglas partidistas.

Hombre moderado, educado y dialoguista, César Burelo ha evitado morder el anzuelo de la provocación lanzado desde esa localidad de la Chontalpa.

Está liderando Morena con acierto en su etapa más difícil. Sabe que este es el único de los diecisiete municipios donde ha habido este tipo de insurrección. Sabe que la regla general en el resto del estado ha sido la unidad, el respeto a los estatutos y la lealtad al gobernador y al presidente Obrador.

No está sólo, desde luego. Cuenta con el apoyo de líderes representativos de Huimanguillo, como los casos de los exalcaldes Oscar Ferrer Ávalos y Francisco Sánchez Ramos. Pero, sobre todo, tiene el apoyo de Adán Augusto.

El dirigente morenista sigue manteniendo un mensaje potente e inspirador, ante una militancia confundida por el irracional proceder de un alcalde que antepone sus intereses a los del partido y a los de la ciudadanía.