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1. Adán Augusto López 2. Evaristo Hernández 3. César Burelo Burelo

Carta Abierta | Jorge Nuñez

Morena, el vaso medio lleno

CARTA ABIERTA

Miércoles, 29 de Mayo de 2019

El desenlace de la propuesta de cambiar el Ayuntamiento de sede y concesionar el servicio de agua domiciliara, por parte del Municipio de Centro, ha dejado a un Morena más fortalecido. Un partido donde sus protagonistas pueden ver el vaso medio lleno.

En principio, el gobernador Adán Augusto bien puede darse el crédito de haber sofocado el fuego. Un fuego que amenazaba con propagarse a otras esferas de su Gobierno.

Si bien el presidente Obrador le allanó el camino al oponerse a la venta del terreno del Palacio Municipal y la privatización del agua, a Adán le correspondió tomar la iniciativa de visitar al alcalde Evaristo Hernández en el Ayuntamiento. Con ello, mostró tener el control político del tema.

 

La visita de Adán envío varias señales importantes: que la relación con el presidente municipal es inmejorable, que le apoyaba en ese momento tan polémico para el Municipio, y que estaba dispuesto a mandar, al partido y a los tabasqueños, un mensaje de unidad.

El alcalde también salió ganando. Al no prosperar su propuesta, se quitó un enorme peso de encima. Porque está claro que ambos proyectos iban a pasarle una alta factura política. Una factura que, según él mismo dijo, estaba dispuesto a pagar.

También ganó porque ahora nadie podrá reclamarle tres cosas: que no haya querido resolver, por fin, el muy viejo problema del agua potable, que no haya previsto las consecuencias del deterioro del edificio del Ayuntamiento, y que no haya dado ese paso tan exigido para detonar el crecimiento urbano hacia la zona menos inundable de Centro.

El dirigente estatal de Morena, César Burelo Burelo, también puede ver el vaso medio lleno. En los momentos más difíciles guardó una sana distancia respecto a los acontecimientos.

Si bien no cuestionó al alcalde, tampoco dio muestras de estar muy convencido del proyecto. Burelo actúo con sensatez y buen juicio, defendiendo los postulados del partido y en especial de la 4T.

Con su conocida mesura, reflejó que el partido actúa con una visión solidaria, sí, pero a la vez crítica de lo que hacen y dejan de hacer los funcionarios públicos del partido. Con ello, Burelo fortaleció su posición como un dirigente que tiene muy claro el proyecto de Andrés Manuel.

Terminado este episodio tan polémico, el balance es positivo para Morena. Adán, Evaristo y César callaron, con diplomacia y tacto político, las estridencias de los opositores que daban por dividido al partido.

Ahora hay un partido más unificado, con una visión mucho más clara de qué rumbo debe seguirse.

Este reencuentro morenista fue posible por la iniciativa de Adán al visitar a Evaristo. El gobernador demostró saber usar la alta política cuando ello es necesario.

¿Qué pasará en el futuro político de los barones de Morena? Nadie lo sabe con una certeza absoluta. Por lo pronto el clima político de Tabasco luce soleado por los rumbos del Palacio de Gobierno y de la Plaza de la Revolución.

Ha llegado el momento de darle vuelta a la página.