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El descontento social y el miedo entre las familias tabasqueñas va en aumento alarmante, por lo que se hace cada vez imperante que las nuevas estrategias y metodologías para inhibir, disminuir, controlar y enfrentar los delitos, den los resultados que todos esperamos y la entidad vuelva a ser un espacio digno para vivir, trabajar, desarrollarse y alcanzar los niveles de bienestar que merecemos los tabasqueños.

Para Usted | Mario Gómez y González

Esfuerzo que tiene que percibirse

PARA USTED

Viernes, 14 de Junio de 2019

Lamentablemente la escala ascendente que se observa en los índices de inseguridad en nuestra entidad, viene afectando de manera gravísima a todos los estratos sociales en Tabasco, al grado que, si alguien no ha sido “tocado” por este mal, sí tiene familiares, amigos, vecinos o conocidos que han sufrido sus embates, por lo que el descontento social podría generar situaciones más que difíciles para la gobernabilidad y la paz social.

Para colmo de males, en el municipio de Centro; espacio geográfico que alberga a la ciudad de Villahermosa, ciudad capital de la entidad y corazón político, social y económico de Tabasco, ya se superaron las cifras y nos encontramos que se incrementaron los índices de robo con violencia en un 354 por ciento, lo que ubica al municipio como el más violento del país. Todo esto, en base a datos oficiales.

El descontento social y el miedo entre las familias tabasqueñas va en aumento alarmante, por lo que se hace cada vez imperante que las nuevas estrategias y metodologías para inhibir, disminuir, controlar y enfrentar los delitos, den los resultados que todos esperamos y la entidad vuelva a ser un espacio digno para vivir, trabajar, desarrollarse y alcanzar los niveles de bienestar que merecemos los tabasqueños.

Una destacada analista y estudiosa de la política en Tabasco, señaló recientemente que, la inseguridad ha tocado el corazón de miles de tabasqueños, y no sólo afecta la tranquilidad de la población y vulnera las libertades, también está afectando fuertemente la economía, pues los capitales prefieren ser invertidos en estados y ciudades que no sean violentos.

Es necesario pues que los tabasqueños perciban que el esfuerzo gubernamental para hacerle frente a los estragos que trae consigo la inseguridad pública se refleje en mejores condiciones de convivencia social y en la confianza de que se va por el camino correcto para superar estos problemas. Ya no se puede vivir con miedo y zozobra; ya no se trabaja a gusto; ya no se vive a gusto.

Muy cierto; nueve de cada diez tabasqueños perciben que la inseguridad pública observa niveles extraordinariamente altos; sienten que el estado en el que viven y trabajan no es un lugar seguro para vivir y desarrollarse; nadie está exento de la vulnerabilidad, aunado que el miedo y la incertidumbre van en aumento cada día que pasa, pese, insistimos, al esfuerzo de la autoridad por cambiar este difícil panorama.

Por supuesto que se aplaude la reciente dotación o incorporación de un nuevo parque vehicular para enfrentar la comisión de actos delictivos, pero hace falta mucha capacitación y nuevas estrategias que den resultados al corto plazo y si, se pudiera, en lo inmediato, porque la situación es ya insoportable en este bien llamado “el edén de México”.

Nadie pues se siente a gusto o tranquilo en la entidad, ante el incremento de los índices de inseguridad pública; lamentablemente esta disgusto o intranquilidad se puede reflejar, de hecho, ya se aprecia así, en un malestar y animadversión ante el esfuerzo oficial por abatir la proliferación de los actos delictivos.

Sin embargo, cuidado; porque esta inconformidad puede pasar rápidamente de los silencioso a los gritos y sombrerazos. No hay que llegar a esos escenarios que en Tabasco a nadie convienen, por lo que se hace imperativo trabajar a marchas forzadas para devolverle la seguridad y la tranquilidad a las familias tabasqueña. Vaya, el descontento social sería una mala respuesta o percepción al trabajo que se hace en materia de seguridad pública, cuando los resultados que se anhelan no son los esperados o tardan en llegar.

 

Y Para Usted También**Jesús Manuel Argáez de los Santos, Magistrado Presidente del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública en Tabasco (ITAIP), destacó que la transparencia es sinónimo del combate a la opacidad y, con ello, un duro golpe a la corrupción y construcción de ciudadanía, del respeto a los derechos humanos, de consolidación al Estado de Derecho, de fortalecimiento a la confianza en las instituciones públicas, del buen gobierno que el pueblo de México y Tabasco anhelan, exigen, esperan y merecen en los albores de este tercer milenio**el ex titular del IEPCT y de la CEDH, ponderó que la utilidad social de la información que se obtiene a través de la transparencia, el acceso a la información pública, la rendición de cuentas, el gobierno abierto, la protección de datos personales y los archivos, ocupa un lugar preponderante en las agendas estatal, nacional e internacional**estos interesantes conceptos fueron vertidos durante la puesta en marcha de la jornada cívica “Por la utilidad social de la información”, que se realiza en las instalaciones del aula magna, “Francisco J Santa María”, de la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades (DACSyH) de la UJAT, donde su titular, Fernando Rabelo Hartmann, consideró importante el aporte universitario –a través del diálogo libre, espontáneo, inclusivo y profundo–, en la discusión sobre temas prioritarios para la realidad nacional e internacional, como es el acceso a la información y protección de datos personales**buen fin de semana**hasta el lunes Dios mediante.