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1. Arturo Núñez Jiménez 2. Amet Ramos Traconis 3. Adán Augusto López Hernández

Carta Abierta | Jorge Nuñez

Arturo también 'mató' a la prensa

CARTA ABIERTA

Martes, 18 de Junio de 2019

Ningún sector de la vida tabasqueña fue tan maltratado en el Gobierno de Arturo Núñez, sobre todo en el último año de su sexenio, como el de los medios de comunicación. Puede decirse que el sexenio perredista marcó la ruta a seguir en la actitud de desprecio hacia la prensa en Tabasco.

Fue tan grande el odio y el estrago contra el periodismo tabasqueño que una parte de la clase política ha llegado a creerse que los medios informativos son un estorbo.

Ya se veía venir. En un desayuno con periodistas en los primeros días de su Gobierno, Arturo Núñez llegó a decir que la victoria era sólo de él; que no le daba ningún crédito a la prensa. Ni siquiera dio mérito al hecho de que Obrador apareciera en las boletas electorales.

Ya como gobernador, nombró en la Dirección de Comunicación y Relación Públicas a Lola Gutiérrez. La dureza, mezquindad y trato desigual dado a la prensa generó un gran malestar en este sector. Por un lado se hablaba de austeridad y por el otro se seguía tratando con privilegios a un pequeño grupo, al que luego se conocería como “Los Lolos”.

Aunque parezca inaudito, Núñez hizo mutis ante la guerra sucia que “Los Lolos” emprendieron contra el secretario de Gobierno, Raúl Ojeda Zubieta, quien más tarde renunciaría para apoyar a Andrés Manuel.

También, el desprecio hacia la prensa llevó a Núñez a tomar aquella célebre decisión de no dar entrevistas a la entrada o salida de sus eventos públicos. Esto generó tibias protestas de algunas organizaciones periodísticas.

En el último año tomó dos decisiones que muchos interpretan como una venganza y, al mismo tiempo, una treta para dividir al gremio.

El secretario de Finanzas, Amet Ramos Traconis, ordenó que en el último año no se pagaran los convenios de publicidad acordados. Al mismo tiempo, en los últimos días, optó por finiquitar estos pendientes para un reducido grupo de amigos nuñistas. Los mismos que han seguido defendiendo su gestión; los mismos que han atacado al gobernador Adán Augusto.     

Para acabarla de liar, durante su mandato se registraron los asesinatos de dos reconocidos periodistas: Moisés Dagdug Lutzow y Juan Carlos Huerta. Hasta ahora, sólo se ha esclarecido el primero. En el segundo siguen las dudas sobre los culpables y la razón de ese crimen.

La crisis heredada en los medios de comunicación se ha alargado. El Gobierno de Adán se ha mostrado respetuoso con la libertad de expresión, pero aún no hay una línea definida sobre cuál será el trato con la prensa tabasqueña.

El presidente Obrador, en una de sus mañaneras, parece haber marcado la ruta a seguir. Ha dicho que su Gobierno respeta a la prensa, que está consciente del importante papel desempeñado en una sociedad democrática, y que son empresas generadoras de fuentes de empleo.

AMLO ha prometido transparencia en el trato con los medios, la despolitización de los mismos, respeto a la independencia profesional y favorecimiento de la pluralidad ideológica.

En cuanto a Núñez, la decepción no ha podido ser mayor para los medios informativos, sobre todo entre los que más creyeron en él como político, como ciudadano e incluso como persona.