Las elecciones presidenciales en Estados Unidos entran a la última semana en una carrera frenética pues cada partido se esfuerza por ganar terreno y empujar a sus respectivas bases a las urnas a fin de ganar la Casa Blanca.
Los candidatos están estancados o en un empate técnico, como se quiera ver, en la encuesta del New York Times/Siena las cifras dan 48 por ciento a cada candidato mientras que la revista The Economist da por sentado que Donald Trump superó, por primera vez desde agosto, a Kamala Harris con el 53 por ciento de las preferencias para llegar a la Oficina Oval.
Sin embargo, la moneda sigue en el aire, y el único día decisivo será el 5 de noviembre próximo.
Cada día, el voto anticipado avanza, aunque nadie puede asegurar por quién votaron estos electores, lo único que les queda a los candidatos es encender el entusiasmo en sus bases y tratar de convencer a ese voto indeciso el cual, al parecer, no han logrado atraer hasta el momento.
Hay eventos desesperados en cada equipo de campaña, el más destacado es el anuncio de que Elon Musk ofrecería hasta un millón de dólares a los votantes registrados en los estados clave que respalden a Donald Trump, los eventos privados en donde Trump despliega su folclórico lenguaje que tanto gusta a su base MAGA, oferta de alimentos, hasta ponerse a despachar en un McDonalds.
Del lado de Harris es igual, los calificativos de fascista contra su oponente están a la orden del día, en sus eventos aparecen cantantes pop, además de que cuenta con la ayuda de Obama, la cual tampoco ha logrado mover la aguja en las encuestas.
Los últimos sondeos no muestran gran diferencia, New York Times/Siena College señala un empate de 48-48 por ciento para cada candidato; CNN 47-47 respectivamente; el Wall Street Journal le otorga a Trump una ventaja del 47 por ciento mientras que Harris se queda con 45 puntos y la revista The Economist indica que Trump va arriba con 53 por ciento frente a un 47 por ciento de Kamala Harris.
Definitivamente Harris pierde la oportunidad de superar a su contrincante, el lenguaje mordaz y los insultos trumpistas le siguen comiendo terreno en las encuestas, todo indica que la tendencia, con cambios muy leves y dentro del margen de error, va favoreciendo al republicano.
Hay que señalar que esto no es definitivo, ya que las encuestas solo son un leve cálculo del voto popular, y no del voto colegiado que es el que define el resultado final de las elecciones.
Los números en las encuestas tan cerrados indican que hay un electorado profundamente dividido, y cada lado actúa conforme a los miedos que le inspiran su respectivo partido.
Por ejemplo, los republicanos insisten que harán de los Estados Unidos una nación grande, este es el logo MAGA, y que rescatarán a la nación del tremendo desastre que han hecho los demócratas en éstos de gobierno.
Trump se ha proclamado junto con su partido como el defensor de su país frente a la ola de inmigrantes “asesinos, violadores, come mascotas” que invaden los suburbios tranquilos de las ciudades cercanas a las fronteras.
Y para darle más tono a su campaña, saca a colación la pandilla venezolana conocida como el Tren de Aragua que ya “invadió los edificios de Aurora en Colorado y remata asegurando que la culpable es Harris, la “zar de la frontera”.
En este sentido, lo único que quieren escuchar los votantes MAGA es el cierre de la frontera, la deportación masiva y que su país ya no será “el bote de basura” del mundo, pura miel para sus oídos.
Kamala Harris también ondea la bandera del miedo, constantemente menciona la amenaza que representa Donald Trump para el país y la democracia, afirma que ella representa el futuro de un país diverso, abierto, pero con inmigración legal, hace énfasis en sus políticas hacia la clase media y sectores menos favorecidos como en el tema de la adquisición de vivienda y apoyo económico por niño, a la vez señala que una administración Trump amenazaría definitivamente los derechos reproductivos de las mujeres al aplicar políticas más restrictivas al aborto.
En fin, no cabe duda de que en estas elecciones el centro de atención en Estados Unidos y el mundo es Donald Trump, todo mundo lo conoce y se sabe lo que se espera de él, y con todos sus desplantes y lenguaje vulgar, la mitad de los votantes creen que con Trump sus bolsillos estarán mucho mejor.
En tanto Kamala Harris, tuvo tres meses para levantar una campaña muerta, darse a conocer, despertó mucho entusiasmo y se estancó.
¿Qué fue lo que pasó?, desconfianza en algunos votantes latinos y negros, como señalaron algunos medios, o le faltó más tiempo, no se sabe a ciencia cierta.
Corre la última semana, abran sus apuestas.
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