La segunda administración Trump comenzó con un ataque total al funcionamiento del gobierno de los Estados Unidos. En abierto desafío a la ley, el presidente cerró unilateralmente agencias federales como la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor.
En el Departamento del Tesoro, el llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk accedió a los sistemas de pago en un intento de cortar selectivamente los pagos ordenados por el Congreso, de acuerdo con la colaboración de Peter Frase [*1], con la traducción de Pedro Perucca, para JacobinLat.
Y la Oficina de Administración de Personal le envió un correo electrónico a más de dos millones de empleados civiles del gobierno federal, animándolos a aceptar indemnizaciones y renunciar a sus trabajos o enfrentarse a la posibilidad de ser despedidos arbitrariamente más adelante, en una medida con la que Musk dijo que esperaba eliminar el 10 por ciento de todos los empleos federales.
Para comprender cómo esta embestida está afectando a la fuerza laboral federal y cómo los trabajadores están contraatacando, Jacobin, a través de Peter Frase (PF) habló con Colin Smalley (CS), empleado del Cuerpo de Ingenieros del Ejército.
Es presidente del Local 777 de la Federación Internacional de Ingenieros Profesionales y Técnicos (IFPTE), así como organizador de la Red de Sindicalistas Federales (FUN).
En esta entrevista, Smalley explica cómo los ataques a los empleados federales suponen un peligro no solo para ellos y para el funcionamiento del gobierno, sino para las condiciones de toda la clase trabajadora.
PF
Háblame un poco de tu formación, de lo que haces y de cómo llegaste a tu puesto actual.
CS
Soy de Chicago y trabajo para el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos en esa ciudad.
No puedo hablar en nombre de la agencia para la que trabajo, así que estas son mis opiniones personales y como presidente de mi sindicato.
Soy geólogo de formación y trabajo en uno de nuestros departamentos de permisos protegiendo las inversiones que el país hizo en cosas como diques, presas, puertos y vías fluviales. Llevo trece años en el Cuerpo de Ingenieros del Ejército.
Trabajé en varias oficinas diferentes en todo el país, pero llevo unos siete años en Chicago.
Durante los últimos cinco años, fui presidente del Local 777 de la Federación Internacional de Ingenieros Profesionales y Técnicos.
La IFPTE es un sindicato de la AFL-CIO.
El local que represento es un sindicato integral, por lo que tenemos miembros que son científicos e ingenieros, economistas, planificadores, trabajadores administrativos y analistas de presupuestos.
Pero también tenemos guardaparques, operadores de equipos y mecánicos, e incluso una tripulación de remolcadores en el lago Michigan.
Así que representamos a una unidad de negociación muy diversa.
Por si sus lectores no lo saben, el gobierno federal tiene un sistema de representación conocido como «taller abierto».
Así que representamos a todos los trabajadores, se hayan unido o no al sindicato, en términos de negociación colectiva y como individuos que podrían ser involucrados en una investigación o algo así.
Antes de venir a Chicago, trabajé en el distrito de Kansas City.
También dirigí el sindicato de empleados allí, pero en realidad era una sección local del Sindicato de Trabajadores.
Antes de eso, cuando estaba en la universidad, formé parte del sindicato de profesores.
Soy hijo de un profesor sindicalizado y nieto de un profesor sindicalizado.
Mi madre y mi abuela fueron activistas sindicales en el estado de Misuri, donde los profesores no tienen derecho a la huelga y ni siquiera a una negociación colectiva real y completa, sino apenas a lo que llaman «reunirse y conferenciar».
En esas condiciones, tuvieron que ser creativas y adaptables en su activismo.
Así es como llegué a dirigir un sindicato local de trabajadores del sector público.
PF
¿Cómo están enfrentando los ataques de la nueva administración contra la fuerza laboral federal? ¿Cuál es el estado de ánimo entre los trabajadores? ¿Y cómo está reaccionando la gente ante cosas como el memorando que pide renuncias?
CS
Elon Musk se está apoderando del gobierno y trayendo consigo prácticas bien documentadas que estas llamadas empresas de evasión sindical aplican en el sector privado. Intentan confundir a todo el mundo y sembrar la discordia.
Intentan sembrar el miedo y convencer a todos de que su situación es desesperada.
Y, sea legal o no, tienen un poder y un control enormes en este momento.
Así que están tomando medidas que asustan a la gente y que la hacen sentirse indefensa, deprimida, confusa y molesta.
Pero la otra cara de la moneda es que los trabajadores federales llevan mucho tiempo siendo atacados.
Esto es una escalada.
Es una desviación dramática que va más allá de las normas de comportamiento.
Muchas de estas exigencias son descaradamente ilegales, si no inconstitucionales.
Pero son, en muchos sentidos, una continuación o una escalada de una tendencia de larga data de desfinanciar a los trabajadores y utilizarlos como peones políticos y chivos expiatorios.
Tenemos cierres y amenazas de cierres de organismos de gobierno.
Tenemos resoluciones continuas que dicen que el propio sistema está roto y que es un despilfarro.
Y son los trabajadores federales los que reciben la culpa de esas ineficiencias.
PF
Elon Musk, un multimillonario no elegido por el voto, anda por ahí tratando de hacer recortes presupuestarios aleatorios, afirmando que encuentra despilfarro y fraude por todas partes, sin dar nunca ejemplos reales. ¿Cuál es tu respuesta para alguien que se cree eso?
CS
Mi respuesta a las personas que se creen eso es que se trata de educación cívica básica. La mayoría de los trabajadores del gobierno se financian con asignaciones del Congreso. Y eso suena muy elegante y muy inaccesible.
Pero la realidad es que enviamos representantes de nuestras comunidades para que tomen decisiones sobre cómo se gasta el dinero federal.
Cuando voy a trabajar, cuando mis compañeros trabajadores federales van a trabajar, no trabajamos en cosas para las que el Congreso no nos ha dado dinero, eso sería ilegal.
Cada año, a veces varias veces al año, asistimos a cursos de formación para entender cómo funciona la ley fiscal en Estados Unidos.
Así que nuestro trabajo está determinado por las prioridades del Congreso.
Y así es como debe ser.
Los trabajadores federales, ya sea que estén en el Poder Ejecutivo, como la mayoría de nosotros, o en alguno de los otros poderes del gobierno, van a trabajar en un puesto donde ellos no establecieron las prioridades ni los objetivos.
Se supone que las diferentes ramas del gobierno deben trabajar juntas para determinar esos objetivos y limitarse mutuamente.
Y cuando eso sucede, como ocurre todos los días, hacemos cosas como asegurarnos de que las ciudades no se inunden.
Nos aseguramos de que los barcos puedan entrar en los puertos y las barcazas puedan bajar por las vías fluviales.
Nos aseguramos de que los puentes puedan levantarse para despejar el camino.

Esos son ejemplos de mi agencia, pero se pueden ver por todas partes.
Nosotros, como trabajadores federales, nos aseguramos de que una persona que contribuyó a su comunidad toda su vida no termine en la miseria, sufriendo en la calle en su vejez.
Nos aseguramos de que los niños que necesitan tratamiento médico puedan recibirlo.
Nos aseguramos de que nuestros parques tengan césped y aire que podamos respirar.
Nos aseguramos de que haya peces en el río en lugar de productos químicos que se incendien.
PF
Lo que está sucediendo es terrible para los trabajadores federales, pero ¿qué peligro representa esta situación para la clase trabajadora en su conjunto?
CS
Durante más de cincuenta años, el gobierno federal mantuvo explícitamente una política de ser un empleador modelo para el resto de nuestra economía.
Las personas que hoy se están apoderando por la fuerza de nuestro gobierno son las mismas que querrían que orináramos en botellas en la parte trasera de una furgoneta de Amazon, o que trabajáramos ochenta horas a la semana, o que muriéramos en un almacén durante un tornado o un huracán.
Son literalmente las mismas personas, y lo que quieren hacernos creer es que no hay alternativa.
Y no estamos hablando solo de las pensiones.
No estamos hablando solo de teletrabajo o cosas por el estilo.
Estamos hablando de la semana laboral de cuarenta horas.
Y cualquiera que esté familiarizado con el concepto de trabajo organizado entiende que incluso en un área de derecho al trabajo, incluso en el mercado laboral más duro, un sindicato mejora las condiciones laborales de todos los trabajadores de ese mercado.
La prueba de que los trabajadores federales no son un montón de vagos y holgazanes es el hecho de que todo el mundo ve los beneficios de nuestro trabajo a diario.
El gobierno federal es eso para toda nuestra economía.
Y lo que estos tipos están tratando de hacer es eliminar al gobierno federal como modelo de empleador, lo que reducirá las condiciones y los estándares laborales para todas las personas de la clase trabajadora.
Y luego intentarán decirte que no hay otra alternativa, porque no tendrán al gobierno federal como ejemplo en contra de lo que están diciendo.
*Notas
(1) Peter Frase forma parte del consejo editorial de Jacobin y es autor de Four Futures: Life After Capitalism.
Texto completo en: https://jacobinlat.com/2025/02/trabajadores-federales-se-movilizan-contra-los-despidos-de-musk/
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