El pasado noviembre, los estadounidenses votaron por un presidente que prometió poner «a Estados Unidos primero». En cambio, están obteniendo «a Argentina primero».
De acuerdo con Branko Marcetic con la traducción de Natalia López en su colaboración para JacobinLat, a principios de esta semana, la administración de Donald Trump anunció que duplicaría su rescate financiero previsto para Argentina, que, bajo el duro programa de austeridad del presidente Javier Milei, ha visto cómo su economía se estancaba y el país se apresuraba a vender mil millones de dólares de sus reservas extranjeras para estabilizar a su moneda, que estaba en caída libre.
El plan del equipo de Trump es conseguir otros 20.000 millones de dólares del sector privado para enviarlos al país en crisis, además de los 20.000 millones de dólares del dinero de los contribuyentes estadounidenses que Trump ya se comprometió a utilizar para comprar pesos, lo que supuestamente sería un préstamo.
Los 40.000 millones de dólares que Trump está enviando al país equivalen aproximadamente a los 41.800 millones que debe al Fondo Monetario Internacional, con diferencia la mayor deuda que figura en los libros de la organización, la mitad de la cual fue contraída bajo el mandato de Milei a principios de este año.
Esto no les reporta ningún beneficio a los trabajadores estadounidenses, y el presidente ni siquiera finge que lo hay.
Como él mismo explicó, «solo se trata de ayudar a que una gran filosofía se imponga en un gran país», porque «Argentina es uno de los países más hermosos que he visto nunca y queremos que tenga éxito. Es muy sencillo».
Esa «gran filosofía» es el «anarcocapitalismo» o libertarismo del presidente argentino Milei, que sostiene que el gobierno debe reducirse radicalmente y que su papel en la sociedad debe limitarse a lo estrictamente esencial, dejando que los intereses privados y corporativos actúen libremente.
Si se aplica con seriedad, convertir esa filosofía en realidad concreta requiere el desmantelamiento de programas de protección social como los cupones de alimentos, Medicaid y la Seguridad Social; la eliminación de organismos útiles como la PBS o la Oficina de Protección Financiera del Consumidor; y una reducción masiva de la plantilla pública que deja sin trabajo a cientos de miles de personas.
Quizá le llame la atención que esta «filosofía» se parezca inquietantemente a la que ha guiado la política interior de Trump durante los últimos nueve meses.
Texto completo en: Trump: No hay dinero para los trabajadores, pero sí para Milei – Jacobin Revista
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