El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para reclasificar la mariguana como una droga menos peligrosa dentro del marco federal, movimiento que modifica la política antidrogas de EU, aunque sin legalizar su uso recreativo a nivel nacional.
La medida retira al cannabis de la Lista I de sustancias controladas, donde compartía categoría con drogas como la heroína y el LSD, y lo coloca en la Lista III, junto a fármacos con uso médico regulado como la ketamina. Este cambio busca facilitar la investigación científica y médica relacionada con la planta y sus derivados.
Durante la ceremonia de firma en la Casa Blanca, Trump subrayó que la decisión responde a demandas de pacientes con enfermedades graves y crónicas, entre ellos personas con cáncer, trastornos neurológicos, crisis convulsivas y veteranos con lesiones de guerra, quienes han impulsado durante años un acceso más flexible a tratamientos alternativos.
“Quiero dejar claro que esta orden no legaliza la marihuana de ninguna manera ni autoriza su uso recreativo”, enfatizó el mandatario desde el Despacho Oval.
Impacto regulatorio y económico
La reclasificación deberá ser implementada por la Administración para el Control de Drogas (DEA), que ya analizaba un ajuste similar desde la administración de Joe Biden, aunque sin concluir el proceso. La orden de Trump podría acelerar los tiempos, pese a que aún se requiere una etapa de revisión técnica y comentarios públicos.
Aunque la decisión no despenaliza el consumo recreativo, sí podría modificar las reglas de regulación federal y reducir la carga fiscal que enfrenta la industria del cannabis, uno de los principales reclamos del sector.
Actualmente, el consumo recreativo de marihuana es legal en 24 estados y Washington DC, pero sigue siendo ilegal a nivel federal, lo que genera un marco jurídico fragmentado.
Enfoque médico y programa piloto
La orden ejecutiva también contempla la creación de un programa piloto para que pacientes del sistema de salud Medicare puedan recibir reembolsos por productos elaborados con CBD, un componente del cannabis sin efectos psicoactivos.
En el anuncio participaron especialistas en oncología, pacientes y representantes de asociaciones farmacéuticas, quienes respaldaron el uso médico regulado de estos compuestos.
El movimiento no ha contado con respaldo unánime dentro del Partido Republicano. Algunos legisladores conservadores han expresado su rechazo a cualquier modificación en la política federal de drogas y han pedido mantener los estándares actuales.
Aun así, la decisión de Trump marca un cambio significativo en la regulación, alineándose parcialmente con lo que ya ocurre en buena parte del territorio estadounidense.
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