Decenas de miles de personas volvieron a manifestarse por segundo día consecutivo en ciudades y pueblos de todo Estados Unidos para protestar contra los operativos antimigrantes y condenar lo que califican como el asesinato a tiros de una opositora a manos de un agente federal en Mineápolis.
Como respuesta, el gobierno de Donald Trump anunció el envío de más agentes federales del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) a Mineápolis, precisamente la ciudad donde un amplio despliegue de fuerzas para redadas antimigrantes derivó, la semana pasada, en la muerte videograbada de una madre de tres hijos, desarmada, ciudadana estadunidense blanca de 37 años.
“ICE fuera para siempre” se leía en una manta de 30 metros desplegada en un poblado de Maryland, donde alrededor de mil personas se congregaron. A unos 10 kilómetros, en Washington, miles más marcharon por el centro con carteles que decían: “ICE fuera de DC, tropas fuera de todas partes”, en alusión tanto a las redadas migratorias como a la intervención militar estadunidense en Venezuela.
En Nueva York, otros miles recorrieron la Quinta Avenida y se detuvieron frente al edificio del presidente para corear: “Trump se tiene que ir”. Entre las pancartas destacaba una que proponía: “Deporten a Kristi Noem (secretaria de Seguridad Interna) de regreso al infierno”.
Regreso al pasado
Entre los mensajes más repetidos apareció uno que decía: “Me acosté en 2026 y me desperté en 1984”, en referencia a la novela de George Orwell. En esta y otras ciudades, algunos manifestantes vincularon su rechazo a la violencia armada del gobierno tanto dentro de Estados Unidos como en Venezuela.
La protesta más numerosa del día se registró en Mineápolis, donde decenas de miles volvieron a ocupar las calles. Organizadores reportaron más de mil acciones de protesta en ciudades y comunidades de todo el país.
En Hyattsville, Maryland, cerca de mil personas se reunieron para leer los nombres de víctimas mortales de agentes migratorios, incluido el de la mujer asesinada por un agente del ICE, quien le disparó tres veces casi a quemarropa.
Mientras algunos cantaban, otros se apostaron a la orilla de las calles para pedir a los automovilistas que tocaran el claxon en señal de apoyo. Pancartas en español decían “Deja de deportar vecinos y amigos” y “Fuera ICE”, mientras que en inglés se repetían consignas como “Di no al fascismo” y “Alto a los secuestros y asesinatos del ICE”.
Inconformidad nacional
Las consignas se replicaron desde Texas hasta Anchorage, Alaska; de Hilo, Hawái, a Miami, Florida; y desde grandes urbes hasta poblaciones pequeñas como Whitefish, Montana.
La muerte videograbada de Renee Good en Mineápolis a manos de un agente del ICE detonó esta ola de protestas del fin de semana, intensificada por las declaraciones del gobierno de Trump, que justificó el hecho al señalar que ocurrió en el contexto de un supuesto acto de “terrorismo doméstico” y que la víctima pertenecía a la “izquierda radical”.
Manifestantes y analistas advirtieron que el mensaje oficial sugiere que oponerse a las políticas del gobierno puede tener consecuencias mortales.
El rechazo creciente a las acciones antimigrantes de la administración Trump comienza a reflejarse en la opinión pública. De acuerdo con una encuesta reciente de YouGov, actualmente más estadunidenses respaldan las protestas contra el ICE que a la propia agencia. Además, legisladores estatales y locales en Tennessee, Illinois, Nueva York y Nueva Jersey impulsan iniciativas para limitar las operaciones antimigrantes del gobierno federal.
La noche del domingo, durante la ceremonia de los premios Golden Globes, varias figuras del cine y la televisión portaron botones con las frases “Fuera ICE” y “Be Good”, en homenaje a la mujer asesinada en Mineápolis. Entre ellos estuvieron Mark Ruffalo, Wanda Sykes y Natasha Lyonne.
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