Analistas y catedráticos advierten que la permanencia del T-MEC en este año 2026 depende hasta en 75% del estado de ánimo que tenga el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, más allá de las negociaciones que realicen los gobiernos de las tres naciones involucradas como son México, Estados Unidos y Canadá.
En entrevista por separado los especialistas en temas para América del Norte, Michelle Frías catedrático y analista por la UNAM, México no puede negociar su permanencia hasta no saber que opina Trump cuando se está a semanas de su análisis y permanencia.
“Estamos atados de manos porque mientras no se sepa cual es el sentir de Trump al respecto, pues un día puede decir que le interesa seguir y al otro mandar todo al cesto de la basura”, sostuvo.
A decir de la también especialista e internacionalista Karla Jefferson, Estados Unidos marca la pauta en la renegociación porque a ellos es a los que les mueve e interesa seguir adelante por lo que esto representa en millones de dólares en mercancías y negocios.
Para la también analista es lamentable que México con sus más de 655 mil millones de dólares de comercio con los Estados Unidos y cerca de 85 mil millones de dólares que negocia con Canadá, pudiera quedar fuera del T-MEC, solo por el capricho de Trump.
A pocas semanas de que el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard Casaubón mantenga un canal de diálogo con sus pares en Estados Unidos y Canadá, los especialistas advierten que efectivamente todo se resume a lo que en el momento del análisis, pudiera estar pasando por la mente del republicano.

Michelle Frías y Karla Jefferson coinciden en señalar que el reciente encuentro entre el gobierno de México con autoridades canadienses apenas representa una luz al final del túnel, porque el presidente Trump, ha sido determinante ante la posibilidad de “tronar definitivamente” al T-MEC.
Ambos advierten que es muy lamentable estar en las manos de un político-magnate como Trump que un día dice o piensa de una forma y a los pocos minutos puede estar pensando diametralmente distinto.
Para Estados Unidos, el tratado es una decisión económica, no ideológica ni electoral; por lo tanto, no debe responder a afinidades políticas, sino a realidades contundentes: asegurar millones de empleos, proteger suministros estratégicos y sostener una base industrial que fortalezca su posición frente a Asia y Europa.
A su vez, se comentó que no se trata de ayudar a México o Canadá, sino de proteger su mercado interno.
Cabe destacar que en el vecino país del norte existen sectores completos, como el automotriz, el agro, la manufactura avanzada, la logística y los servicios, cuyo empleo depende en gran medida de vender y comprar en Norteamérica.
En tanto, diversas organizaciones empresariales estadounidenses han puesto la cifra en aproximadamente 13 millones de empleos directamente vinculados al comercio con México y Canadá.
Lo cierto es que renovar el T-MEC equivale, para Washington, a la protección de empleos y al sostenimiento de cadenas productivas que simplemente no se pueden repatriar de la noche a la mañana sin disparar los costos ni afectar directamente a los consumidores.
Únete al canal de WhatsApp de El Independiente y recibe las noticias clave del día, análisis y últimas actualizaciones directamente en tu celular.

