El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reactivó sus esfuerzos para destituir a Lisa Cook, integrante de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal (Fed), al acusarla de presunto fraude hipotecario.
La ofensiva representa el segundo intento de la administración Trump para remover a Cook de su cargo. El primero fue rechazado tras un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, que reafirmó los límites del Poder Ejecutivo sobre los organismos independientes y la autonomía de la Reserva Federal.
La Casa Blanca sostiene que las acusaciones constituyen una causa suficiente para justificar la destitución de la funcionaria. Sin embargo, la legislación estadounidense establece que los gobernadores de la Fed solo pueden ser removidos por el presidente por una causa legalmente justificada, un estándar que históricamente ha protegido la independencia del banco central.
El nuevo intento reaviva el debate sobre la autonomía de la política monetaria en Estados Unidos y el alcance de las facultades presidenciales para intervenir en la composición de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal.
Analistas consideran que cualquier decisión sobre el futuro de Cook podría derivar en una nueva disputa judicial, además de generar atención en los mercados financieros por su posible impacto en la percepción de independencia de la Fed.
Hasta el momento, Lisa Cook no ha sido removida del cargo y el proceso deberá seguir los cauces legales correspondientes para determinar si existen elementos suficientes que respalden la solicitud del Ejecutivo.
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