Fuerzas armadas de Estados Unidos ejecutaron este domingo una incursión con drones sobre la isla iraní de Larak; el bombardeo neutralizó dos plataformas lanzadoras de cohetes equipadas con minas marinas que Teherán pretendía sembrar en las aguas estratégicas del estrecho de Ormuz.
La acción militar respondió a advertencias previas emitidas por la administración del presidente Donald Trump, cuyo gobierno ordenó la destrucción inmediata de cualquier infraestructura hostil en dicho paso marítimo; la medida busca proteger las rutas comerciales internacionales por donde transita una porción determinante del suministro petrolero global.
Las agencias informativas iraníes Fars y Tasnim confirmaron la ofensiva sobre la isla septentrional, mientras que voceros de la Guardia Revolucionaria calificaron la operación como una agresión terrorista y prometieron represalias contra el despliegue estadounidense en la región.
El bombardeo representó el primer ataque aéreo directo de Washington contra un objetivo iraní desde finales de julio; la incursión ocurrió tras el colapso de las negociaciones de paz, el vencimiento del cese al fuego de 60 días y el anuncio de un nuevo paquete de sanciones económicas.
Aunque el gobierno estadounidense parecía inclinarse por el bloqueo financiero, el secretario de Guerra Pete Hegseth confirmó que el Pentágono mantendrá el uso de ataques cinéticos puntuales; con ello, Estados Unidos ratificó su disposición de apelar a la fuerza militar ante cualquier amenaza operativa en la zona.
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