Una investigación interna del Departamento de Trabajo de Estados Unidos reveló que la exsecretaria Lori Chavez-DeRemer, quien fue destituida por el presidente Donald Trump en abril pasado, cometió diversas irregularidades durante su gestión al frente de la dependencia.
El informe oficial difundido por medios estadounidenses detalla que la exfuncionaria consumía bebidas alcohólicas dentro de sus oficinas operativas; asimismo, el documento señala que Chavez-DeRemer obligaba a sus subordinados a adquirir el alcohol y a realizar tareas estrictamente personales en su nombre.
Entre las faltas detectadas por la Oficina del Inspector General, destacan el uso indebido de recursos públicos para financiar viajes privados, la aceptación de obsequios de alto valor sin el registro correspondiente y la existencia de un vínculo inapropiado con un integrante de su equipo de seguridad.
Las indagatorias concluyeron que la exsecretaria propició un ambiente laboral intimidante y de humillación constante; en uno de los pasajes del expediente se documenta que ordenó a un asistente trasladarse en un vehículo oficial a su domicilio particular para efectuar labores de limpieza, lavandería y organización de vestuario.
Chavez-DeRemer, la única integrante de origen hispano dentro del gabinete presidencial, asumió la titularidad al inicio del periodo ejecutivo y dejó la dependencia el 20 de abril tras el avance de las pesquisas; en paralelo, su cónyuge Shawn DeRemer enfrentó imputaciones por agresión sexual que derivaron en la restricción de su acceso a la sede institucional.
Luego del cese de la exfuncionaria en la cartera laboral, la administración federal designó a Keith Sonderling como titular interino para asumir la conducción del Departamento de Trabajo.
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