Los arrestos de migrantes indocumentados en Estados Unidos alcanzaron niveles récord durante el segundo mandato de Donald Trump, con los mexicanos como el principal grupo entre las personas detenidas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Durante agosto, ICE realizó 50 mil 925 arrestos en todo Estados Unidos, casi el doble de los registrados en el mismo mes de 2025 y más de cinco veces los correspondientes a agosto de 2024, cuando Joe Biden ocupaba la presidencia.
El incremento forma parte de una estrategia migratoria que la administración Trump ha intensificado durante los últimos meses y que busca acercarse a la meta de 2 mil arrestos diarios.
Los datos fueron recopilados por el Deportation Data Project, de la Universidad de California, a partir de información obtenida de ICE mediante solicitudes bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA).
Uno de los datos que más destaca para México es la nacionalidad de las personas detenidas. De acuerdo con la base analizada, los mexicanos representan 39 por ciento de los arrestados por ICE desde el inicio del segundo gobierno de Trump.
Después aparecen los guatemaltecos, con 14 por ciento; hondureños, con 11 por ciento, y venezolanos, con 7 por ciento. Las 12 nacionalidades con mayor presencia corresponden a países de América Latina.
La dimensión del fenómeno también se observa en el número acumulado de registros. La base del Deportation Data Project contempla 548 mil 645 detenciones desde el 20 de enero de 2025 hasta el periodo analizado.
El 88 por ciento de las personas detenidas son hombres, mientras que las mujeres representan 12 por ciento.
El crecimiento de los arrestos también ha cambiado el perfil de quienes son detenidos. Los datos muestran que, desde septiembre de 2025, las personas arrestadas sin cargos penales han superado a aquellas con cargos pendientes o condenas por delitos.
En julio de 2026, por ejemplo, solamente 25 por ciento de los detenidos habían sido condenados por algún delito.
Esto contrasta con el discurso de la administración Trump, que ha presentado la estrategia migratoria como una herramienta para retirar de las calles a personas consideradas peligrosas o con antecedentes criminales.
Sin embargo, ser un migrante indocumentado no constituye por sí mismo un delito bajo la legislación estadounidense. Una parte importante de las detenciones corresponde a infracciones de las leyes civiles de inmigración.
El aumento tampoco significa automáticamente que todas las personas detenidas sean deportadas. No obstante, de acuerdo con el análisis del Deportation Data Project, 57 por ciento de quienes fueron arrestados por ICE durante el gobierno de Trump fueron deportados en menos de 60 días, mientras que 7 por ciento fueron liberados durante ese mismo periodo.
El incremento de las detenciones coincide con un aumento considerable de los recursos destinados a ICE. Una legislación promovida por Trump asignó 75 mil millones de dólares adicionales a la agencia para un periodo de cuatro años, además de su presupuesto anual, cercano a los 10 mil millones de dólares.
Entre mayo y junio, los arrestos aumentaron 52 por ciento a nivel nacional. Florida registró uno de los incrementos más pronunciados al pasar de 3 mil 306 detenciones en mayo a 7 mil 170 en junio, un aumento de 117 por ciento.
Texas y Florida concentran el mayor número de arrestos, aunque las operaciones se han extendido a entidades gobernadas tanto por republicanos como por demócratas.
En agosto, las autoridades migratorias reportaron nuevos operativos de gran escala, entre ellos uno en Memphis, Tennessee, que terminó con 121 detenidos, así como otro en Nueva York que acumuló más de 2 mil 100 arrestos durante varios días.
El endurecimiento migratorio también ha alcanzado a personas que anteriormente no estaban entre los principales objetivos de las deportaciones.
Entre los detenidos hay migrantes que contaban con permisos temporales como el TPS, personas que ingresaron legalmente a Estados Unidos con visas y posteriormente solicitaron asilo, así como residentes con décadas de permanencia en el país, matrimonios con ciudadanos estadounidenses e hijos nacidos en territorio estadounidense.
El escenario se desarrolla mientras se aproximan las elecciones de medio mandato de noviembre, en las que estará en juego el control del Congreso estadounidense.
La administración Trump mantiene su apuesta por incrementar las detenciones y deportaciones, mientras organizaciones y sectores de la sociedad cuestionan el alcance de la estrategia y consideran que el aumento de arrestos está afectando también a migrantes que no cuentan con antecedentes criminales.
Para los mexicanos, el impacto es particularmente relevante: cuatro de cada diez personas detenidas por ICE dentro del grupo de nacionalidades con mayor presencia son mexicanas, en un momento en que la política migratoria de Estados Unidos se encuentra entre los principales temas de la agenda bilateral.
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