El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició en Texas una ofensiva política de 32 días rumbo a las elecciones legislativas de noviembre, en medio de una severa polémica por el uso de millones de dólares de fondos públicos para financiar anuncios televisivos promocionales de su administración.
La gira del mandatario arrancó en la planta de camiones Peterbilt Motors, ubicada en la ciudad de Denton, Texas, donde defendió su política comercial e impulsó la candidatura al Senado de Estados Unidos del republicano Ken Paxton, antes de trasladarse al estado de Oklahoma.
Con este recorrido por diversos estados clave, el Ejecutivo busca movilizar al electorado conservador para que acuda a las urnas y conserve las mayorías republicanas en el Congreso de Estados Unidos, solicitando a sus seguidores apoyar a los candidatos como si él figurara en la papeleta.
Paralelamente, registros de la firma de monitoreo AdImpact revelaron que el gobierno estadounidense destinó al menos 2.5 millones de dólares en la transmisión de tres spots promocionales, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) asignó 20 millones de dólares adicionales a dicha estrategia publicitaria.
Pese a que la Casa Blanca y el propio presidente argumentaron que las pautas corresponden a mensajes de servicio público no electorales, la inclusión de imágenes del mandatario, de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y del conflicto con Irán desató duras críticas entre legisladores demócratas y grupos de ética gubernamental.
Las objeciones sobre el uso de recursos de los contribuyentes sumaron incluso la postura del líder de la mayoría republicana en el Senado de Estados Unidos, John Thune, quien respaldó el contenido del mensaje publicitario pero cuestionó la procedencia de su financiamiento público.
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