El Levi’s Stadium se convirtió en el epicentro de una edición más del Super Bowl marcada por el dominio de las defensivas, los Seattle Seahawks lograron neutralizar a los New England Patriots, apoyados en una actuación impecable de sus equipos especiales y una unidad defensiva que no permitió libertades al novato Drake Maye durante prácticamente todo el encuentro.
Desde el silbatazo inicial, el planteamiento de los Seahawks fue más claro: posesiones largas y presión constante. El mariscal de campo Sam Darnold gestionó el juego con frialdad, evitando errores en territorio comprometido. La pizarra se mantuvo en movimiento gracias a la pierna de Jason Myers, quien se convirtió en el protagonista de la tarde al acertar cuatro goles de campo consecutivos, destacando uno de 44 yardas.
Por su parte, los Patriots sufrieron para encontrar ritmo. La línea ofensiva de New England se vio superada por la velocidad de los frontales de Seattle, lo que resultó en capturas sobre Drake Maye y un balón suelto que cambió el momento anímico en el tercer periodo.
Bad Bunny: El mundo habló español
Mientras la tensión del partido crecía, el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show se encargó de poner la nota artística. Bad Bunny cumplió con creces la expectativa al presentar un espectáculo diseñado por y para la cultura latina. Con una escenografía que recreaba la esencia de Puerto Rico y América Latina, el «Conejo Malo» se convirtió así en el primer artista en sesenta años del Super Bowl en cantar doce minutos y 50 segundos de música en español
La producción no escatimó en sorpresas. La colaboración de Lady Gaga aportó una dosis de potencia visual, mientras que la aparición de Ricky Martin elevó la energía de un estadio que se olvidó de la rivalidad deportiva para celebrar el evento. La presentación que fue traducida en tiempo real a la Lengua de Señas Puertorriqueña se convirtió de inmediato en tendencia en redes sociales en México.
Incluso Donald Trump reaccionó al espectáculo de Bad Bunny en un mensaje en su red social, Truth:
“El show del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, ¡uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven en todo Estados Unidos y en el resto del mundo. Este ”espectáculo“ es una bofetada para nuestro país, que está estableciendo nuevos estándares y récords cada día”, escribió el presidente de los Estados Unidos.
Cierre de alarido en Santa Clara
Al entrar a los últimos minutos del tiempo regular, el juego dio un vuelco dramático, pues el partido se vio empañado por la entrada de un espontáneo al terreno de juego, hecho que detuvo el cronómetro un par de minutos en lo que lo controlaban. Además, un intercambio de palabras entre Mike Vrabel y el cuerpo de árbitros género el abucheo de los aficionados que no miraron con agrado el momento. Lo que parecía una victoria cómoda para Seattle tras un touchdown de AJ Barner, se transformó en un cierre de nerviosismo puro tras la reacción de los Patriots.
La defensiva de Seattle, liderada por Riq Woolen, se vio obligada a ajustar sus líneas para contener la urgencia de un New England que se lanzó con todo por la remontada. Lo que funcionó, pues tras una presión asfixiante que terminó en la séptima captura del día sobre Maye, el balón quedó a la deriva para que Uchenna Nwosu lograra una intercepción. Nwosu no solo recuperó el ovoide, sino que lo regresó hasta las diagonales para sellar el triunfo con un espectacular touchdown defensivo.
Después de mucho intentar, Pats sumaron su segunda anotación de la noche tras una jugada rota, donde Maye lanzó el balón a Stevenson para el touchdown, aunque la respuesta tardía no preocupó a los Seahawks, que ya se preparaban para levantar el segundo trofeo Vince Lombardi de su historia. En los minutos finales, los Patriots maquillaron el resultado con un pase de 7 yardas de Maye a R. Stevenson, sellando el definitivo 29-13.
Así, los de Seattle hicieron válidos los pronósticos y se coronaron campeones del Super Bowl LX. Bajo la batuta de Mike Macdonald, la defensa ratificó su estatus como la mejor de la liga en puntos permitidos y neutralizó por completo a Drake Maye y compañía para controlar el ritmo del encuentro de principio a fin.
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