La inflación en México ha mostrado una desaceleración en la primera quincena de febrero de 2025, ubicándose en 3.74% anual, según el último reporte del INEGI. Si bien esta cifra representa una mejora en comparación con el 4.45% registrado en el mismo periodo del año anterior. Respecto de la quincena anterior, el indicador muestra un incremento de 0.15% lo que muestra que persisten riesgos que podrían afectar la estabilidad económica en los próximos meses.

DESGLOSE DE LA INFLACIÓN: GENERAL, SUBYACENTE Y NO SUBYACENTE
El reporte del INEGI indica que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) alcanzó un nivel de 138.631, con un aumento del 0.15% respecto a la quincena anterior. La inflación general se divide en dos componentes clave:
1. Inflación Subyacente (3.63% anual): Excluye productos de alta volatilidad como energéticos y agropecuarios. Aumentó 0.27% en la quincena, con incrementos en mercancías (+0.21%) y servicios (+0.32%).
2. Inflación No Subyacente (3.98% anual): Incluye bienes más volátiles. Presentó una caída quincenal de -0.25%, con disminuciones en los precios de productos agropecuarios (-0.81%) y aumentos en energéticos y tarifas gubernamentales (+0.18%).

PRODUCTOS Y ESTADOS MÁS AFECTADOS
El INEGI destacó los artículos con mayor impacto en la inflación:
Productos al alza:
– Huevo (+5.28%)
– Loncherías y restaurantes (+0.50%)
– Carne de res (+1.11%)
Productos a la baja:
– Jitomate (-18.53%)
– Cebolla (-7.81%)
– Gasolina de bajo octanaje (-0.18%)
Estados con mayor inflación:
– Michoacán y Durango (+0.42%)
– Guanajuato (+0.37%)
Estados con menor inflación:
– Guerrero (-0.12%)
– Oaxaca (-0.11%)

INFLACIÓN ACUMULADA DE 2018 A 2025: UN 38.63% DE IMPACTO
Desde que se estableció la base del INPC en julio de 2018, la inflación acumulada hasta la primera quincena de febrero de 2025 ha sido del 38.63%. Esto significa que el poder adquisitivo de los mexicanos se ha erosionado de manera significativa en los últimos siete años, con efectos directos sobre las familias y las empresas.
IMPACTO ECONÓMICO: HOGARES Y EMPRESAS BAJO PRESIÓN
Para las familias:
– Menor poder adquisitivo, afectando el consumo de bienes y servicios esenciales.
– Aumento de costos en vivienda, alimentación y transporte.
– Posible reducción en el ahorro y acceso a créditos más costosos.
Para las empresas:
– Aumento en costos de producción y menor margen de ganancia.
– Presión para subir precios sin afectar la demanda.
– Reducción en inversiones debido a incertidumbre económica.
RIESGOS DE UNA RELAJACIÓN EN LA POLÍTICA MONETARIA
El Banco de México ha mantenido una política monetaria restrictiva para contener la inflación, pero ha insinuado posibles reducciones en las tasas de interés. Si bien esto podría impulsar el crecimiento económico, también existen riesgos inflacionarios:
– Mayor consumo y crédito barato, lo que podría acelerar la demanda e incrementar la inflación.
– Impacto en el tipo de cambio, generando una depreciación del peso y encarecimiento de importaciones.
– Efectos inflacionarios derivados del mercado laboral, con aumentos salariales que podrían generar presión en precios.

CONCLUSIÓN
Si bien la inflación ha mostrado una desaceleración en fechas recientes, la afectación al poder adquisitivo de familias y empresas por la inflación acumulada es importante, los riesgos de una política monetaria más laxa podrían revertir estos avances. Banxico enfrenta el desafío de equilibrar el control de la inflación con el crecimiento económico. La clave estará en una reducción gradual de tasas basada en datos concretos y en una vigilancia constante de los factores externos que podrían afectar los precios en el corto y mediano plazo.
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