En las últimas tres décadas y tras tres intentos por mantener vigente el TLC entre México-Estados Unidos y Canadá, (1994-2020 y 2025) este fin de semana, México se jugará una de sus últimas cartas para convencer al presidente Donald Trump, de no eliminar definitivamente este acuerdo comercial, esto en el entendido de que México no se ha beneficiado por este tratado comercial para América del Norte.
A 34 años de la firma del TLCAN entre México-Estados Unidos y Canadá, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari en 1994, hay grandes posibilidades que no sea renegociado en 2026, como México lo planteo a través del secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón.

Al respecto, el investigador Arnulfo R Gómez advirtió que los 34 años más recientes de nuestra relación con Canadá y EU, se han caracterizado por una enorme improvisación y simulación, lo que se ha traducido en el decremento del valor agregado de nuestra exportación y la caída de México como potencia económica.
Según R Gómez este proceso incluía elementos básicos como superar la monoexportación petrolera; favorecer la modernización industrial especialmente en sectores en donde habíamos adquirido cierta habilidad como era el caso de la industria automotriz, la farmacéutica, la petroquímica y la electrónica; llevar a cabo un proceso de apertura económica gradual y concertada en la que se realizarían negociaciones comerciales de acuerdo con nuestras prioridades; y la adhesión de México al GATT.
Sin embargo, a partir de 1989, después de la participación del Presidente Carlos Salinas de Gortari en el Foro de Davos y a su regreso a México se instrumentó una serie de medidas a través del Programa de Modernización de la Industria y el Comercio Exterior 1990- 1994 que incluía 5 ejes fundamentales:
1.- Internacionalización de la industria mexicana mediante su adecuada inserción en el proceso globalizador
2. Desarrollo de la tecnología e incremento de la productividad y la calidad
3. Desregulación de sectores
4. Promoción de las exportaciones
5. Fortalecimiento del mercado interno y mejora del nivel de vida de la población.
Es por ello que especial referencia merece la desregulación de sectores pues, a través de la misma se crearía mayor competencia interna; mayor eficiencia del mercado; se aumentaría el potencial de la planta productiva y de la inversión privada; y se generaría mayor desarrollo industrial, mejores precios y mayor calidad de los productos.
Entre las reformas y políticas públicas introducidas podemos contar al autotransporte federal de carga, de turismo y de pasajeros; la ley de patentes y marcas; las reformas al artículo 27 constitucional en materia de propiedad de la tierra; la cogeneración y autoabastecimiento de energía eléctrica; la ley de inversión extranjera; los medicamentos genéricos; la eliminación de controles de precios.
Lo anterior crearía un marco regulatorio competitivo y eficiente que, protegiendo la salud, el medio ambiente y el interés de los consumidores, permitiría mejorar la calidad de los productos, fomentaría la creación de más y mejores empleos mediante una estrategia de eliminación.

Estos elementos hicieron de México un país muy competitivo que, después de ser la 17ª economía mundial en el año 1989, empezó ascender en la escala de tal manera que, para 1993, ocupamos la 9ª posición y produjimos el 2.03% de la riqueza mundial, lo que nos permitió firmar el TLCAN.
Sin embargo, en conjunto, los 3 países produjeron el 30.54% del PIB Mundial en ese año.
Fuente: Arnulfo R. Gómez.
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