En el primer trimestre de 2026 México pagó más por casi los mismos puestos, el Estado de México, Hidalgo, Puebla y Michoacán tiran del país, Jalisco, Querétaro, Veracruz y Campeche restan.
En el primer trimestre de 2026 el país tuvo más masa salarial que empleos nuevos. Los puestos de trabajo remunerados crecieron apenas 0.3 por ciento y llegaron a 39.8 millones, las remuneraciones de los asalariados, en cambio, subieron 6.8 por ciento a precios corrientes, esa brecha no es un detalle técnico: describe un México que paga un poco más por casi los mismos puestos, con un centro que todavía contrata y con entidades que hasta hace dos años parecían imparables y hoy restan al total nacional.
Los datos son las Mediciones Trimestrales de los Puestos de Trabajo y sus Remuneraciones por Entidad Federativa y las Mediciones de la Economía Informal Trimestral, ambas del Inegi, con cifras preliminares del primer trimestre, no cuentan personas, como la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, cuentan puestos equivalentes a tiempo completo y lo que se paga por ellos, por eso sirven para ver quién de verdad está ampliando la base laboral de cada estado.
La desaceleración es nítida, en 2025 los puestos remunerados avanzaron 1.1 por ciento en el año y 1.4 por ciento en el primer trimestre, doce meses después esa tasa se desplomó a 0.3 por ciento, el empleo no se cayó de un barranco, se detuvo.

QUIÉNES TIRAN DEL PAÍS
Seis entidades explican más que todo el crecimiento nacional: Estado de México, Puebla, Ciudad de México, Michoacán, Nuevo León e Hidalgo, juntas aportaron 0.77 puntos porcentuales a una variación nacional de 0.33. El resto del tablero, en balance, restó.

El Estado de México es el caso más elocuente, sus puestos remunerados subieron 3.0 por ciento y, por su tamaño, contribuyeron con 0.36 puntos al dato nacional: más que el crecimiento del país entero, Hidalgo lideró la tasa, con 3.3 por ciento, Puebla avanzó 2.7 y Michoacán 2.5, Colima, más chico, creció 1.5, Nuevo León, la gran fábrica del norte se sostuvo en 1.1 por ciento: no deslumbra, pero no se apaga.
Ese bloque no es homogéneo, en el centro del país conviven dos historias, una es de ampliación de puestos (México, Hidalgo, Puebla), otra es de masa salarial concentrada: la Ciudad de México apenas creó 0.8 por ciento más puestos, pero sus remuneraciones saltaron 10.5 por ciento, la alza más alta del país, y aportó 1.67 puntos de los 6.8 del incremento nacional de la nómina, dicho de otro modo, la capital paga más; el Estado de México y la corona hidalguense-poblana contratan más.
QUIÉNES SE ENFRÍAN
El otro México empieza en el Golfo y se extiende al Pacífico, Campeche volvió a ser el farolillo rojo: los puestos cayeron 5.7 por ciento, después de un 2025 en el que ya habían bajado 8.9, no es un tropiezo, es el ajuste largo de una economía petrolera que pierde densidad laboral, Guerrero retrocedió 2.7; Morelos, 2.2; Yucatán, 2.0, Veracruz restó 1.5 por ciento de puestos y junto con Jalisco, fue de las entidades que más quitaron al crecimiento nacional.

Jalisco merece párrafo aparte, en 2025 todavía aportaba puestos, en el primer trimestre de 2026 los perdió a una tasa de 1.0 por ciento y restó 0.07 puntos al país, sus remuneraciones crecieron 4.5 por ciento, más de dos puntos debajo del promedio nacional. El Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal del mismo periodo ya había mostrado una caída anual de 1.1 por ciento, la potencia del occidente no está en recesión abierta de desempleo, pero dejó de crear puestos remunerados netos.
Querétaro, vitrina de la relocalización de empresas, también pasó a −1.0 por ciento, Baja California, −0.7. Quintana Roo, −1.2, Sinaloa y Durango, cerca de −1.7 cada uno, lo que se enfría no es solo el sureste petrolero, se enfrían plazas que el relato de 2023 y 2024 presentaba como el nuevo motor exportador y turístico.
CUATRO REGIONES, CUATRO VELOCIDADES
Agrupadas por vecindad económica, las entidades cuentan una historia más clara que el promedio nacional. El centro (Estado de México, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y la capital) es hoy el que más suma puestos, con Morelos como excepción a la baja, el Bajío-Occidente se partió: Michoacán y Colima crecen; Guanajuato quedó plano; Jalisco y Querétaro restan, el norte fronterizo tampoco es un bloque: Nuevo León y Tamaulipas sostienen; Coahuila y Baja California se enfrían; Sonora gana puestos con fuerza en la nómina, el sur-sureste, con Campeche a la cabeza de las caídas y tropiezos en Guerrero, Yucatán, Veracruz y Quintana Roo, sigue sin encontrar un piso laboral.

LA INFORMALIDAD NO SE HIZO A UN LADO
La economía informal (negocios de los hogares más el trabajo sin prestaciones dentro de unidades formales) creció 2.0 por ciento real en valor agregado, otra vez el centro manda: Hidalgo, 8.4 por ciento; Estado de México, 6.2; Nuevo León, 5.7; Tamaulipas, 5.4. Campeche se contrajo 10.1 por ciento. Morelos, 3.8. Veracruz, 2.5.

Los puestos informales remunerados fueron 16.4 millones, 0.4 por ciento más que un año antes. El matiz importa, el sector informal de los hogares (el taller, el comercio de esquina, el negocio familiar) creció 3.6 por ciento en valor y 1.7 en puestos, las otras modalidades de informalidad, las de quien trabaja en una empresa constituida sin seguridad social, se estancaron en valor y perdieron 0.2 por ciento de puestos.
No hay, por tanto, un relato limpio de formalización, donde la actividad tira, también tira la informalidad de los hogares, donde la actividad se enfría, caen puestos formales e informales, la Ciudad de México perdió 2.9 por ciento de puestos informales, Jalisco, 0.8. Michoacán, en cambio, los aumentó 5.2 por ciento.
PAGAR MÁS NO ALCANZA SI NO SE CONTRATA

Con inflación promedio del trimestre cercana a 4.1 por ciento, la masa salarial nacional de los asalariados ganó terreno en términos reales, la informal lo hizo por un margen más estrecho: 5.3 por ciento nominal, el Estado de México otra vez desentona: sus remuneraciones informales subieron 14.2 por ciento, una parte de la mejoría salarial del centro ocurre fuera de la nómina formal.
Esa combinación (pocos puestos nuevos y más pago por puesto) sostiene el consumo de quien ya está dentro y alimenta la recaudación sobre sueldos, no resuelve la pregunta de fondo: dónde va a trabajar quien se incorpore este año a la población en edad de trabajar, un avance de 0.3 por ciento en puestos remunerados no alcanza.
La geografía deja una lección de política pública, el gasto y los incentivos pensados para el norte exportador o para el occidente industrial llegan tarde si esas regiones ya no están creando puestos, el centro del país, con todos sus problemas de congestionamiento, pobreza urbana e informalidad, es hoy el que está ampliando la base laboral, Campeche y el sureste petrolero siguen en un ajuste que no se resuelve con el promedio nacional, Jalisco y Querétaro advierten que la inercia de la relocalización no es un derecho adquirido.
El empleo mexicano no se quebró en el primer trimestre de 2026, se partió en dos mapas, en uno, Hidalgo, el Estado de México, Puebla y Michoacán todavía suman, en el otro, varias potencias regionales descubren que el viento cambió y que pagar un poco más a quienes permanecen no sustituye crear el siguiente puesto.
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