Hay muchas anécdotas de ambos candidatos, sin embargo, el tema de la edad y la agudeza mental salió a colación debido a la publicación de un informe del fiscal especial Robert K. Hur quien describió el comportamiento de Biden, como el de un “anciano bien intencionado y con mala memoria … y facultades disminuidas por la edad avanzada”
La edad, la agudeza mental, la mala memoria e incluso la agilidad física para subir escalones o caminar sin sufrir tropezones son preocupaciones que se plantean más en el equipo de campaña demócrata que en el lado republicano.
Los cierto es que los dos presidentes son de edad avanzada, con tan solo cuatro años de diferencia, Donald Trump tiene 77 años y Joe Biden 81.
Ambos cometen tremendos errores, olvidan cosas, confunden a las personas, sin embargo, a Joe Biden se le presta mayor atención cuando se equivoca o se tropieza, a diferencia de Trump a quien al parecer sus seguidores le perdonan todo, al igual que sus problemas legales, ¿por qué será? En buena medida todo tiene que ver con la percepción pública.
En Carolina del Sur, Nikki Haley sugirió este fin de semana que los demócratas no deben nominar a Joe Biden debido a los problemas de su edad y memoria, a la vez pidió a los republicanos no pasar por alto la propia competencia mental de Donald Trump.
El tema de la edad y la agudeza mental salió a colación debido a la publicación de un informe del fiscal especial Robert K. Hur quien estuvo a cargo de la investigación del manejo de los documentos clasificados por parte del presidente Biden.
El asunto explotó debido a los comentarios de Hurt sobre la memoria de Biden durante el tiempo en que se desarrollaron las entrevistas, Hurt describió el comportamiento del mandatario como el de un “anciano bien intencionado y con mala memoria … y facultades disminuidas en la edad avanzada”, comentario que enfureció a los demócratas y hasta llegó a poner en duda la capacidad del presidente para buscar la reelección presidencial e incluso volver a ocupar la Casa Blanca en un segundo mandato.
Para salvar el embrollo, salieron a flote las comparaciones, quien se equivoca más Biden o Trump.
Que si Biden en lugar de escribir Afganistán puso Afganastan, que si al presidente de Egipto, Abdel Fattah el-Sisi lo llamó presidente de México, que si olvidó la fecha en que murió su hijo Beau Biden, etc.
Y luego Trump, quien también sufre de confusiones y olvidos, como cuando confundió a Nikki Haley con Nancy Pelosi y reclamó el por qué no había hecho nada el 6 de enero, cuando sucedió el asalto al Capitolio.
Haley le respondió, que ella no ocupaba ese cargo (de presidente en la Cámara de Representantes); o cuando confundió a Viktor Orban líder húngaro con el “líder de Turquía”.
En fin, hay muchas anécdotas de ambos candidatos, el caso es que para Biden el golpazo fue fatal, se revivieron las preocupaciones en el lado demócrata, según National Review un puñado de demócratas de la Cámara de Representantes que asistieron a las fiestas de fin de año se alarmaron por el estado físico del presidente, en corto se preguntaron en voz baja si el mandatario “llegaría” al día de las elecciones.
Una encuesta del New York Times/Sienna College en seis estados bastante peleados en estas campañas, señala que la gran mayoría de los votantes se preocupa por la edad de Joe Biden, el 70 por ciento afirmó que ya está demasiado viejo para estar al frente de la Oficina Oval.
Sin embargo, menos de la mitad de los votantes dice lo mismo de Donald Trump. Es decir, lo perciben con más fuerza física y mayor capacidad mental. Y allí está el detalle, el tema de la percepción en la sociedad estadounidense.
El aspecto físico es fundamental, Joe Biden se ve más delgado, el pelo se ve muy escaso y totalmente blanco, a contraluz se puede apreciar la calvicie, la voz es un poco rasposa y cuando duda o sabe que se equivocó, busca con la mirada algo de ayuda, ni qué decir de los tropiezos al caminar.
En cambio, Donald Trump es muy alto y corpulento, en la ficha de la cárcel del condado de Fulton en Georgia, se registró que su altura es de 1.92 metros con un peso de 97.5 kilos, ojos azules y cabello rubio, por supuesto que está teñido para no mostrar las canas, y resalta el bronceado artificial de la piel que siempre luce en cualquier época del año.
En los mítines cuando sube al escenario, camina con seguridad, baila moviendo con mucho cuidado el tronco y los brazos, y luego se dirige al micrófono para iniciar su discurso pleno de ocurrencias, insultos hacia sus adversarios, todo aderezado con sus frases machistas y sus afirmaciones de que sólo él puede rescatar a Estados Unidos para hacerlo grande, otra vez.
Como la frontera sur con México, solo él puede y debe dar la solución: cerrar la frontera, terminar con la política de puertas abiertas, nadie le puede arrebatar ese privilegio.
Y esta es la percepción que gana, que atrae votos, la de un candidato “fuerte” decidido, macho, que gobierne con la fuerza, que se “imponga” a los demás, Trump domina muy bien el escenario, tiene experiencia, no parece viejo, aunque lo es, se siente su liderazgo, simpatiza con sus seguidores y por eso le perdonan todo.
Con Joe Biden, la negociación, los buenos argumentos, las ideas, la diplomacia todo se percibe como debilidad, y peor aun cuando tropieza o se cae en eventos públicos, su experiencia y competencia sucumben ante un Trump impulsivo, grosero y voluntarioso.
El republicano se dio cuenta de esta joya llamada “percepción pública” y ya la comenzó a explotar con sus típicas frases burlonas al señalar que no sabía si Joe Biden se había dado cuenta de que está vivo.
Es un hecho, las campañas estarán aderezadas con los ataques a la edad, serán unas campañas con un par de ancianos peleando y el público votante estará a la espera de quién gana las vencidas.
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