El escritor español Javier Cercas fue sorprendido en mayo de 2023 con una invitación a acompañar al Papa Francisco en una gira pastoral a Mongolia, donde estaba registrada una comunidad católica de 1,500 personas. Pero detrás del viaje ocurrió un suceso histórico que todavía está a la espera de análisis.
Cercas, autodefinido como ateo, anticlerical, laicista militante, racionalista contumaz e impío riguroso, fue a esa gira con el Papa y escribió un libro que acaba de aparecer en las últimas semanas: El loco de Dios en el fin del mundo (Random House) contrastando a Francisco como el loco de Dios y asumiéndose Cercas como el loco sin Dios, y los dos en una Mongolia en el fin del mundo.
En su temática de la gira, Cercas llevaba un punto central: preguntarle al Papa, a petición de su madre, si ella encontraría la resurrección una vez que muriera de cáncer. Este es el punto central de todo el catolicismo: el poder de Dios para la resurrección. Y cercas fue el encargado de preguntarle en nombre de la historia al Papa Francisco si su madre –de Cercas– se reencontraría con su padre ya fallecido en la reencarnación.
Por lo que explica el escritor en su libro, no se trataba de ninguna trampa de contradicciones, ni menos aún de la llamada trampa saducea que le plantearon a Jesucristo en una de sus giras: si una mujer que ha enviudado varias veces y se ha casado otras tantas, con quién de sus maridos se quedaría en la fase final de la resurrección. Jesucristo eludió, por supuesto, la pregunta.
El libro de Cercas termina con el planteamiento de la pregunta a Francisco y la respuesta papal. No dice Cercas qué tipo de respuesta buscaba o si esperaba un gran razonamiento teológico sobre la vida después de la muerte como esencia del cristianismo. Al escuchar la pregunta, Francisco quedó un momento pensativo y solo respondió: “seguramente”, una palabra que es todo y nada y que puede interpretarse como que el Papa de la Iglesia católica no tuvo capacidad de responder si hay vida después de la muerte en la resurrección, no solo para los católicos sino para todos los habitantes del planeta.
Como doctor en teología, una preparación obligatoria para todos los sacerdotes, el Papa Francisco debió de haber tenido una respuesta más profunda. El adverbio seguramente no significa lo mismo que un adjetivo que dijera seguro, o: por supuesto, o sencillamente: claro que sí.
Seguramente es decir que pues es posible pero quién sabe y que todo depende de las circunstancias. Cercas no razona la palabra “seguramente” que le respondió el Papa Francisco, y parece que el Papa tampoco se preocupó por ir más allá del instante. Cercas le transmitió la respuesta a su madre y ella, generosa, sólo repitió: “con toda seguridad… Qué cosa, ¿verdad?” Y más tarde repitió: qué cosa, ¿verdad?, con toda seguridad.
¿Podría haber razonado más su respuesta el Papa? De poder, sin duda hubiera podido hacer. Pero la descripción que hace Cercas de ese momento en la charla con el Papa, pareció quedar en el ambiente que el doctor en teología en momento papal solo podría responder con los dogmas de la religión.
Cercas, sin tener ese objetivo, tendrás que ser reconocido por la historia como el ateo que reveló la falta de fe católica del papá Francisco.
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