El actor y director Alejandro Bichir es la nueva propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador al Senado de la República como embajador de México en Panamá, luego de la declinación de la senadora Jesusa Rodríguez, quien iba a sustituir al historiador Pedro Salmerón, quien fue repudiado en mayo por el gobierno panameño tras haber sido señalado por abuso sexual.
«No, no aceptó ella; es que está muy contenta en México con todo lo que está haciendo de protección al medio ambiente. Y se va de embajador si lo aprueba el Senado, Alejandro Bichir», anunció López Obrador. En la filmografía del cineasta se incluyen las películas “Cilantro y Perejil” (1998), “Besos prohibidos” (1999) y “Bienvenida al clan” (2000), entre otras.
Desde Chetumal y en presencia de la gobernadora de Quintana Roo, María Elena Hermelinda Lezama Espinosa, confirmó que el embajador propuesto para Canadá es el anterior gobernador de la entidad, Carlos Joaquín González, quien tuvo un papel relevante en el gobierno de Quintana Roo según los “otros datos” del presidente López Obrador, porque los reporteros locales le señalaron deficiencias en el gobierno estatal en perjuicio de los mayas.
López Obrador se refirió de nueva cuenta a la reunión del 9 de enero con el presidente Biden y el primer ministro de Canadá, Justin Troudeau, a quienes planteará tres propuestas. Lo primero será que la consolidación económica y comercial de América del Norte se extienda hacia los países del Centro y Sur de América Latina “con lo que ya sabemos que funciona del Tratado trilateral de Comercio” (T MEC) para buscar la sustitución de importaciones, es decir, que se produzca en cada región lo que se consume para evitar los desequilibrios que lleven al uso de la fuerza.
“Se requiere mantener equilibrios económicos y comerciales para que no haya hegemonías y que no se use la fuerza. Que no haya una política belicista. Queremos la paz en el mundo”.
La segunda, un programa de apoyo a los pobres de América Latina y el Caribe, porque no hay desde hace medio siglo ningún plan de desarrollo con excepción de la Alianza para el Progreso en 1962 con los presidentes Adolfo López Mateos y John F. Kennedy, para que la gente tenga oportunidades de trabajo y no se vea obligada a migrar. Sería una Alianza para el Bienestar.
Y lo tercero sería que ya no haya injerencismo de Estados Unidos como ha ocurrido en Perú, donde hay sospechas del intervencionismo estadunidense, pues la primera en enviar un mensaje luego de la destitución del presidente Pedro Castillo fue la embajadora de ese país en Perú, Liza Kenna y también fue la primera en reunirse en la ciudad de Lima con la presidenta electa por el Congreso peruano, María del Carmen Alva.
Por lo anterior, López Obrador expuso que va a proponer que haya respeto a la soberanía de todos los países del continente americano, “no hay que poner o quitar gobiernos en América Latina al antojo de nadie, sino respetar la soberanía de los pueblos, caminar juntos; no vernos como enemigos, tratarnos como aliados en todos los países de América y esto también pasa por una renovación de la OEA, que está convertida en un instrumento de poderes hegemónicos; no busca la democracia aunque hablan de ella”.
Hizo caso omiso de la acusación que le hicieron en Perú por intervenir en el conflicto peruano, lo que motivó que expulsaran del país al embajador mexicano Pablo Monroy Consea, luego de haberlo declarado persona non grata por haber promovido el asilo al destituido presidente Pedro Castillo y su familia, que ya fue acogida en México por razones humanitarias y comentó que Castillo acudió a la OEA para pedir ayuda al secretario general Luis Almagro, pero aun así fue destituido.
Fue más allá: pidió que se convoque a elecciones lo más pronto posible, que se elija a nuevo Presidente y nuevo Congreso porque al actual no lo quiere el pueblo según la información que tiene y reiteró el presidente López Obrador que Pedro Castillo no fue el autor del golpe de Estado porque ni la policía ni el Ejército estaban de su parte.

