Las declaraciones “machistas y sesgadas” de Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica (FCE), encendieron una ola de indignación en el Senado. Lo que comenzó como una supuesta defensa de la calidad literaria terminó como una afrenta al trabajo de las escritoras y a la promesa del gobierno de la llamada “Cuarta Transformación” de poner a las mujeres en el centro de la vida pública.
El comentario de Taibo II, hecho en la conferencia mañanera del 23 de octubre, sonó a desprecio y paternalismo: “Bueno, sí sé de un poemario escrito por una mujer, horriblemente asqueroso de malo, ¿por el hecho de ser escrito por una mujer?, no merece que se lo mandemos a una sala comunitaria a mitad de Guanajuato, mano”. La frase quedó grabada como una muestra del machismo que persiste incluso entre los intelectuales progresistas que presumen de izquierda y cultura.
Malú Micher Camarena, senadora de Morena y presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, exigió ante medios de comunicación, una disculpa pública. Feminista reconocida dentro del partido oficialista, Micher señaló que Taibo II no solo ofendió a las mujeres, sino que invisibilizó su legado al excluirlas de la colección ’25 para el 25′, dedicada al llamado Boom Latinoamericano.
“Paco es un hombre inteligente, pero a veces se le olvida la existencia de las mujeres”, dijo. Para la legisladora, el escritor pudo haber abordado el tema de la exclusión femenina en la literatura latinoamericana, en lugar de burlarse del tema. “No creo que haya tenido la intención de ofender, pero nos ofendió. Tiene que rectificar, aprender de esta lección y ofrecer una disculpa”.
Micher subrayó que la literatura hecha por mujeres no es un castigo, sino una parte fundamental de la cultura. Propuso que las secretarías de Cultura, federal y estatales destinen recursos a documentar y promover la obra de escritoras históricas, muchas de ellas marginadas por el canon patriarcal.
UNA DISCULPA NO BASTA

Desde la oposición, la senadora priista Carolina Viggiano fue más contundente: no basta con una disculpa. “Debe renunciar. Si fuera un hombre cabal y no quisiera afectar a la presidenta ni a su gobierno, debería renunciar. No es la primera vez que tiene una expresión de ese tipo”.
Viggiano también criticó a la presidenta Claudia Sheinbaum por haberse reído durante la conferencia donde Taibo lanzó su comentario. “¿Cómo vamos a creer que él esté al frente de temas de cultura si hace esa clase de expresiones? Realmente me molestó mucho, la presidenta se rió. No creo que ameritara una risa”, dijo.
Las palabras de Viggiano apuntan a un punto sensible: la incongruencia entre el discurso feminista de la 4T y las actitudes de algunos de sus hombres más visibles. Taibo II no solo dirige la editorial más importante del Estado, sino que representa simbólicamente la política cultural del régimen.
ENTRE LA AUTOCRÍTICA Y LA COMPLACENCIA
El Fondo de Cultura Económica debería ser un refugio para la diversidad literaria, no un altavoz del desdén. Lo que las senadoras Micher y Viggiano reclaman no es solo una disculpa, sino un cambio de paradigma: reconocer que la literatura escrita por mujeres ha sido históricamente despreciada, y que no se puede hablar de cultura pública sin igualdad.
La reacción de Taibo II confirma que el machismo cultural sobrevive incluso entre quienes se dicen revolucionarios. Y la reacción de Sheinbaum muestra que, en su gobierno, las risas a costa de las mujeres todavía se permiten.
Mientras tanto, el país sigue esperando algo más que disculpas: un verdadero compromiso con la justicia y la dignidad en el ámbito cultural. Porque el desprecio hacia las mujeres escritoras no es solo una ofensa individual; es una conspiración silenciosa contra la memoria y el pensamiento de las que escriben.
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