El gobierno de Donald Trump habría pedido a la administración de Claudia Sheinbaum reforzar los controles para impedir que más migrantes crucen de manera irregular hacia Estados Unidos, incluidos ciudadanos mexicanos, de acuerdo con información publicada por Bloomberg.
La petición habría sido planteada por Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, durante la reunión privada que sostuvo el miércoles 26 de agosto con el canciller mexicano Roberto Velasco en Washington. Personas familiarizadas con la conversación citadas por Bloomberg señalaron que Washington busca que México incremente sus esfuerzos para interceptar a quienes intenten llegar a territorio estadounidense sin documentos.
La exigencia ocurre después de que los encuentros de migrantes en la frontera sur estadounidense registraran en julio su nivel más alto desde el inicio del segundo mandato de Trump. Sin embargo, el repunte se mantiene muy por debajo de los niveles alcanzados durante los años anteriores.
De acuerdo con el reporte, la presión estaría encabezada por Stephen Miller, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y uno de los principales impulsores de las políticas migratorias restrictivas de Trump.
El planteamiento representa un escenario particularmente delicado para el gobierno mexicano debido a que una cosa es contener el tránsito de migrantes extranjeros por territorio nacional y otra intervenir para impedir que ciudadanos mexicanos salgan del país con la intención de dirigirse a Estados Unidos.
El derecho a entrar y salir de México está reconocido por el artículo 11 de la Constitución. Las autoridades pueden perseguir delitos relacionados con el tráfico de personas y aplicar mecanismos previstos por la ley, pero la intención de viajar hacia otro país no constituye por sí misma un motivo para detener arbitrariamente a una persona.
El reclamo estadounidense se produce además mientras los registros fronterizos muestran un ligero repunte. Datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) señalan que durante julio se contabilizaron alrededor de 33 mil 800 encuentros en la frontera con México, el nivel mensual más elevado desde febrero de 2025.
La cifra, sin embargo, permanece lejos de los máximos registrados anteriormente. En diciembre de 2024 se contabilizaron aproximadamente 370 mil encuentros en la frontera, una diferencia que muestra el tamaño del descenso registrado desde entonces.
Tras el encuentro con Velasco, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó que Rubio solicitó a México emprender “acciones decisivas” en tres áreas consideradas prioritarias para Washington: frenar la migración irregular, combatir el tráfico de fentanilo y otras drogas y desmantelar a los cárteles y organizaciones consideradas terroristas, además de cortar su acceso a armas.
El comunicado estadounidense no señaló de manera expresa que México deba impedir la salida de ciudadanos mexicanos. Esa versión corresponde específicamente a las fuentes anónimas citadas por Bloomberg.
La diferencia es relevante porque la información oficial de Washington y la versión atribuida a personas conocedoras de la conversación no plantean exactamente el mismo alcance para las acciones solicitadas al gobierno mexicano.
Por parte de México, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) destacó otros aspectos de la reunión y señaló que ambos funcionarios revisaron los avances en materia de seguridad y combate al tráfico de drogas y armas, así como contra la delincuencia organizada transnacional.
La Cancillería también sostuvo que Velasco reiteró la posición mexicana de mantener una relación basada en la cooperación, la responsabilidad compartida y la coordinación, pero “sin subordinación”.
Durante el encuentro también se revisaron las acciones para reducir la migración irregular y la protección de los derechos humanos de mexicanos que enfrentan procesos migratorios en Estados Unidos.
La postura refleja uno de los principales puntos de tensión entre ambos gobiernos. Mientras Washington busca que México incremente sus acciones para contener los flujos migratorios y combatir a las organizaciones criminales, la administración de Sheinbaum insiste en que la cooperación bilateral debe respetar la soberanía mexicana.
La presión migratoria llega en un momento en que la relación entre México y Estados Unidos también está marcada por las negociaciones comerciales, el combate al fentanilo, el tráfico de armas y las exigencias de Washington contra los grupos del crimen organizado.
El gobierno de Sheinbaum ha mantenido una postura de cooperación con Estados Unidos, aunque la presidenta ha establecido como límites la soberanía, la independencia, la integridad territorial y la no injerencia.
Al mismo tiempo, México ha elevado sus críticas contra las operaciones del ICE luego de casos en los que ciudadanos mexicanos han muerto durante redadas o mientras permanecían bajo custodia migratoria en Estados Unidos.
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