La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó las versiones sobre una supuesta ruptura con Andrés Manuel López Obrador y negó que dentro de Morena existan grupos enfrentados entre “obradoristas” y “claudistas”.
Durante su conferencia matutina de este miércoles, la mandataria calificó como “absolutamente absurdo” plantear que existe una división con el expresidente y aseguró que López Obrador se ha mantenido respetuoso de las decisiones de su gobierno.
Sheinbaum afirmó que, desde que dejó la Presidencia, López Obrador permanece retirado de la vida pública en términos de la acción política y actualmente concentra su tiempo en concluir su segundo libro. Según explicó, después de más de tres décadas dedicadas a combinar la actividad política con la reflexión, el exmandatario decidió enfocarse ahora en la escritura y el pensamiento.
La presidenta sostuvo que López Obrador no le ha enviado instrucciones ni sugerencias sobre cómo conducir su administración. “No me ha dicho haz esto, haz aquello”, señaló al referirse a la relación que mantiene actualmente con el expresidente.
Ante las versiones que apuntan a que el fundador de Morena continuaría influyendo en las decisiones del gobierno desde fuera de Palacio Nacional, Sheinbaum también cuestionó el componente de género de ese planteamiento.
Consideró que la idea de que “detrás de la presidenta está gobernando López Obrador” parte de una visión que pone en duda la capacidad de una mujer para ejercer el poder político de manera autónoma. La mandataria calificó esta narrativa como “una idea muy machista”.
Las declaraciones ocurren después de que en las últimas semanas aumentaran los señalamientos sobre posibles diferencias dentro de la Cuarta Transformación, particularmente a partir del caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien ha sido señalado por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Sheinbaum sostuvo que a partir de ese episodio comenzaron a difundirse versiones sobre una pugna interna en Morena y sobre una supuesta intención de su gobierno de imponer candidatos rumbo a las elecciones de 2027.
La presidenta rechazó esa interpretación y aseguró que las candidaturas del partido se definirán mediante encuestas y con la participación de la ciudadanía. También negó que ella o López Obrador hayan intervenido directamente para determinar quiénes deben ocupar esas candidaturas.
De acuerdo con Sheinbaum, los señalamientos sobre una fractura buscan debilitar al movimiento que encabeza, aunque consideró que ese objetivo no tendrá éxito.
Un día antes, durante su Segundo Informe de Gobierno, la presidenta ya había rechazado públicamente la existencia de divisiones dentro de la 4T. En su mensaje desde Palacio Nacional afirmó que “aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos”.
En ese discurso también defendió la postura de su administración frente a Estados Unidos y sostuvo que la relación bilateral debe mantenerse bajo los principios de respeto a la soberanía y responsabilidad compartida.
El pronunciamiento de Sheinbaum ocurre mientras el caso de Rocha Moya continúa generando cuestionamientos políticos y en un contexto en el que Morena comienza a perfilar la disputa electoral de 2027, escenario que ha alimentado las versiones sobre posibles diferencias entre los distintos grupos del movimiento.
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