La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó claro que la relación entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus periodos más complejos, pero sostuvo que su gobierno mantiene una posición de diálogo, cooperación y entendimiento con el vecino del norte, sin permitir que presuntas tácticas de injerencia afecten la unidad de su gabinete ni la soberanía del país.
Durante su conferencia matutina de este miércoles, la mandataria consideró que los recientes reconocimientos del director de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Terry Cole, al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, forman parte de una estrategia que históricamente ha utilizado Estados Unidos para intentar generar divisiones dentro de los gobiernos mexicanos.
“Ellos buscan de una u otra manera, para debilitar a los gobiernos, dividirnos internamente. Es una de sus estrategias, no de ahora, de siempre: generar divisiones al interior del Gabinete de Seguridad, del Gabinete Federal. Son tácticas que usan ellos de injerencia”, afirmó.
Sin embargo, Sheinbaum advirtió que en esta ocasión esa estrategia no tendrá éxito porque el Gabinete de Seguridad mantiene una estrecha coordinación entre sus integrantes. “Lo que pasa es que se topan con pared”, sentenció.
La presidenta rechazó así cualquier posibilidad de que los elogios provenientes de funcionarios estadounidenses hacia Harfuch puedan provocar fracturas entre las autoridades mexicanas. Por el contrario, destacó que existe una coordinación “extraordinaria”, además de colaboración y entendimiento entre las instituciones responsables de la seguridad nacional.
Explicó que en el Gabinete de Seguridad participan de manera coordinada el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo; el secretario de Marina; el titular de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch; la secretaria de Gobernación y la consejera jurídica, entre otras instituciones.
“No hay divisiones al interior. Entonces piensan que por hablar bien de unos y hablar mal de otros van a generar división, pero fracasan en eso porque no lo logran”, sostuvo.
Las declaraciones de Sheinbaum se producen después de que Terry Cole ha expresado públicamente su reconocimiento a García Harfuch, a quien ha agradecido su disposición para colaborar con las autoridades estadounidenses en materia de seguridad y combate a las organizaciones criminales.
En semanas recientes, el director de la DEA incluso ha destacado la hospitalidad del funcionario mexicano y su compromiso con la cooperación bilateral. Para Sheinbaum, sin embargo, estos reconocimientos deben analizarse dentro del contexto de la relación política entre ambos países y de los intereses que tiene Estados Unidos en México.
La presidenta también planteó que los pronunciamientos positivos o negativos de funcionarios estadounidenses pueden responder a intereses relacionados con el proceso político de aquel país. Señaló que desde Washington se utiliza la situación con México como parte de sus propios procesos electorales, particularmente ante los comicios de noviembre.
De esta manera, Sheinbaum sostuvo una postura que combina la disposición a mantener los canales de comunicación abiertos con Estados Unidos y, al mismo tiempo, una defensa frontal de la unidad de su gobierno frente a cualquier intento de presión o intervención.
La mandataria ha insistido durante su administración en que México está dispuesto a colaborar con las agencias estadounidenses en el combate al tráfico de drogas y de armas, así como en materia de seguridad, pero bajo condiciones de respeto a la soberanía nacional.
RELACIÓN CON EU, UNO DE LOS PRINCIPALES RETOS
Sheinbaum recordó que la relación con Estados Unidos ha representado uno de los principales retos de su segundo año de gobierno. Entre los momentos de mayor tensión mencionó la aplicación de aranceles al acero y a los automóviles, además de otros episodios que han obligado a su administración a mantener una intensa negociación con Washington.
La presidenta también se refirió al episodio relacionado con una solicitud de extradición de diez personas de Sinaloa, entre ellas el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, asunto que, dijo, representó otro de los momentos complejos en la relación bilateral.
“Ha sido un reto” la relación con Estados Unidos, reconoció la mandataria al hacer un balance de los momentos de tensión que han marcado su segundo año de gobierno.
Pese a ello, Sheinbaum evitó plantear una ruptura o confrontación directa con Washington. Su mensaje fue el de mantener la cooperación, pero sin aceptar presiones que puedan traducirse en decisiones unilaterales o intentos de intervenir en la política interna mexicana.
La presidenta ha construido así una estrategia de dos vías: conciliación hacia el exterior y firmeza hacia el interior. Por un lado, mantiene la comunicación con la administración estadounidense y reconoce la necesidad de trabajar conjuntamente contra las organizaciones criminales; por otro, establece límites cuando considera que determinadas declaraciones o acciones pueden utilizarse para influir en la vida política mexicana.
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