El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, defendió abiertamente la cancelación y revocación de visas como una herramienta de política exterior de Washington, al sostener que su país tiene plena facultad para decidir quién puede ingresar a su territorio y quién deja de ser bienvenido.
“Nosotros decidimos quién es bienvenido en nuestro país”, afirmó Landau durante su participación en el podcast Moment of Truth, producido por American Moment y conducido por Nick Solheim, en una conversación en la que abordó el creciente uso de medidas consulares para ejercer presión sobre personas consideradas contrarias a los intereses estadounidenses.
“No tenemos fronteras abiertas, nosotros decidimos quién es bienvenido en nuestro país”, sostuvo el funcionario, quien recordó además su experiencia como embajador de Estados Unidos en México durante el primer gobierno de Donald Trump.
Landau aseguró que durante su gestión diplomática en México más de 90 por ciento de los comentarios que recibía en redes sociales por parte de ciudadanos mexicanos estaban relacionados con las visas y con la política exterior estadounidense. Esa experiencia, dijo, le permitió dimensionar el peso que tiene este documento para los mexicanos que buscan viajar, trabajar, estudiar o realizar actividades profesionales en Estados Unidos.
El subsecretario calificó a las visas como una “herramienta increíblemente poderosa”, particularmente en el hemisferio occidental, y afirmó que en el pasado el gobierno estadounidense no había utilizado de manera tan abierta “las visas y este tipo de asuntos consulares como una herramienta de política exterior”.
La postura de Landau adquiere especial relevancia en un momento en que las revocaciones de visas estadounidenses se han convertido en una de las medidas más controvertidas en la relación entre Washington y distintos actores de la política mexicana.
El funcionario fue tajante al establecer que una visa no constituye un derecho. “Una visa no es un derecho” y “ningún extranjero tiene derecho a entrar a Estados Unidos”, afirmó, al explicar la lógica bajo la cual su gobierno revisa incluso expresiones publicadas en redes sociales antes de conceder o mantener un visado.
SIN VISAS, VARIOS POLÍTICOS Y FUNCIONARIOS MEXICANOS
Durante 2026, varios políticos y funcionarios mexicanos han confirmado públicamente la pérdida de sus visas estadounidenses. Entre los casos más destacados se encuentra el de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y dirigente de Morena, quien el 13 de agosto informó que Estados Unidos le había revocado su visa.
López Beltrán comunicó la decisión mediante una carta dirigida al presidente Donald Trump, en la que calificó la medida como “politiquera y propagandística”. El morenista sostuvo que no existe ninguna investigación ni prueba de conducta delictiva en su contra y señaló directamente a Marco Rubio y Christopher Landau como responsables de impulsar la cancelación.
El caso se sumó a otros relacionados con integrantes de la clase política mexicana. También han reconocido públicamente la cancelación de sus visas la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, y su exesposo, Carlos Torres Torres, además de otros alcaldes y funcionarios de distintos niveles.
Una característica común en estos casos es que el gobierno estadounidense no ha hecho públicas las razones individuales de las revocaciones. Washington mantiene bajo reserva la información relacionada con los expedientes migratorios y consulares, por lo que las causas específicas detrás de cada decisión no son conocidas oficialmente.
Esto ha generado un escenario de especulación política en México, particularmente cuando las personas afectadas tienen vínculos con gobiernos estatales, Morena u otras estructuras políticas.
Las declaraciones de Landau, sin embargo, dejan claro que Estados Unidos no considera necesario justificar públicamente cada decisión para ejercer esta facultad. Desde la perspectiva expresada por el subsecretario, el punto central es que la entrada al territorio estadounidense depende de una autorización del gobierno y no de un derecho adquirido por el extranjero.
La frase de Landau —“nosotros decidimos quién es bienvenido”— resume la posición de la administración Trump: las visas son una prerrogativa soberana de Estados Unidos y pueden utilizarse para proteger lo que Washington define como sus intereses.
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