Según pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial difundidos por la Gaceta UNAM, existe casi un 100 % de probabilidad de que el fenómeno de El Niño persista hasta febrero de 2027; a pesar de que diversos modelos prevén un evento de intensidad fuerte, especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM analizan el panorama con mayor cautela.
¿Estamos realmente ante el riesgo de un evento extremo?
El especialista Benjamín Martínez López, académico del ICAyCC, considera prematuro calificar la situación actual como un «super-El Niño»; el investigador explica que la declaración formal del fenómeno exige mantener anomalías térmicas superiores a 0.5 grados Celsius durante varios trimestres consecutivos en la región Niño 3.4 del océano Pacífico.
A pesar de que las aguas del Pacífico han alcanzado temperaturas superficiales inéditas arriba de los 29 grados, el especialista subraya la necesidad de aislar el impacto del calentamiento global para evaluar la fuerza real de El Niño; las altas temperaturas actuales responden a ondas de calor oceánicas que se extienden desde California hasta la zona central del océano, un factor independiente que no necesariamente detona un evento extremo.
¿Qué revelan los niveles de energía acumulados en el océano?
Para descartar un fenómeno desmedido, Benjamín Martínez López destaca que el contenido de calor oceánico se mantiene inferior a los registros de los eventos intensos de 1997, 2015 y 2023; además, el lapso de tres años desde el último episodio no permitió acumular la energía requerida para alimentar un ciclo de magnitud extraordinaria.
En las costas del Pacífico mexicano, como en el estado de Guerrero, las reservas energéticas actuales son reducidas en comparación con las que facilitaron la formación de los huracanes Patricia y Otis; la capa de agua cálida en la superficie es delgada, lo cual dificulta el desarrollo de ciclones de categoría 5 durante esta temporada.
¿Cuáles serán los efectos previstos para el territorio nacional?
En cuanto al impacto en el clima de México, un evento de intensidad moderada generará precipitaciones acumuladas en el centro y sur del país; se prevén lluvias extraordinarias en estados del norte como Baja California y Sonora durante el primer trimestre del año.
El investigador aclara que las recientes olas de calor e incendios a nivel global son atribuibles al calentamiento planetario y no al fenómeno en gestación; ante estos escenarios, Benjamín Martínez López concluyó que el país necesita fortalecer la infraestructura científica e institucional destinada al monitoreo atmosférico y oceánico.
Únete al canal de WHATSAPP DE EL INDEPENDIENTE, también a nuestro canal de TELEGRAM y recibe las noticias clave del día, análisis y últimas actualizaciones directamente en tu celular.

