La invasión-guerra Rusia-Ucrania obliga a profundas reflexiones, donde en primer término se tiene que lamentar las muertes que en esa Región se han registrado, pero desde luego que los primeros análisis nos tienen que llevar a los efectos de esa guerra sobre la economía mexicana.
Lo primero que queda claro es que no se trata de una guerra convencional, pues a pesar de los bombardeos sobre Ucrania, el análisis implica que la parte de fondo corresponde a una guerra financiera, económica, comercial, con impactos fundamentales en los siguientes órdenes:
Inflación, Tasas de Interés, Precios de Energéticos, Abasto de materias primas, Efectos sobre Tipos de Cambio, entre otros.
Y al realizar el seguimiento para el caso de la economía mexicana tenemos lo siguiente:
En materia de Inflación al momento se registra una cifra anualizada el Orden del 7.3% muy por encima de la cifra meta.
No se puede omitir que el comportamiento no es propio de nuestra economía, es una tendencia internacional, por ejemplo, el Departamento de Comercio de Estados Unidos recién informó que la inflación de enero, en términos anuales se ubica en el orden de 7.5%, la mayor desde 1982, es decir, de las últimas cuatro décadas.
En consecuencia, los efectos sobre la economía mexicana corresponden, en adición a variables de comportamiento interno, evidentemente que también al entorno internacional.
Por ejemplo, el precio de los energéticos; a partir del lunes siete de marzo se registró alza en el precio del Gas LP; es decir, de precios de alimentos como el limón y otros frutos y de la canasta básica y de en general otras mercancías.
Donde las cadenas de abasto están registrando alzas por encima de cualquier expectativa. En gran medida impactados también por alzas en gasolina, pues no olvidar la ausencia de transporte ferroviario y por tanto las mercancías como materias primas o productos terminados, se trasportan fundamentalmente por carretera.
Pero pasemos a otra variable fundamental, que es el caso de la tasa de interés. En la economía mexicana la tasa
referente es la de CETES a 28 días o en su caso la Interbancaria, que en el mes de enero se incrementó de 5.5% a 6%, además con la expectativa de mayores alzas dado que en noviembre de 2021, la Reserva Federal de Estados Unido conocida como la FED, informó que en 2022 se registrarían por lo menos tres alzas y es evidente que esa misa tendencia seguirán las tasas nacionales.
Los pronósticos señalan que la tasa de CETES puede cerrar entre 7.5% y 8% en 2022.
No debe olvidarse que la tasa CETES es la referente para la contratación de deuda estatal, por lo que está previsto un importante incremento en el costo del servicio de la deuda de los gobiernos locales.
Ello en un contexto de disminución de los montos de sus principales ingresos, las transferencias de Participaciones y Federales, Ramo 28, que corresponde al 20% de la Recaudación Federal Participable.
Y para esta última se tiene expectativas de disminuciones a lo largo de los siguientes meses, derivado de la disminución en el ritmo de la actividad económica, que al principio se estimaba un crecimiento de 4.2% y al momento la expectativa se ha reducido a niveles de entre 1.5% y 1.8%.
Es decir, menor actividad económica, menor recaudación tributaria y disminución de montos de transferencias federales.
Ello en paralelo al repunte inflacionario, lleva al escenario conocido como Estanflación.
Y en ese contexto es necesario considerar también que el incremento en tasas de interés y de inflación, obliga a un seguimiento estrecho en materia de tipo de cambio.
No olvidar que la fórmula para calcular el tipo de cambio real es igual a la identificación del tipo de cambio de equilibrio y a este aplicarle un factor de brecha inflacionaria entre la economía de México y el principal socio comercial, es decir, el dólar norteamericano.
Eso significa que la espiral inflacionaria prevista para los dos países podría dar lugar a una depreciación cambiaria, aclarando que no a una devaluación, que no es lo mismo pero que podría llevar a niveles mayores que los que se han registrado en los últimos tiempos.
Se reitera que en este proceso el crecimiento inflacionario y de tasas de interés son variables a las que habrá de dar el seguimiento más estrecho posible, pero también tales análisis permitirán tomar oportunamente las medidas necesarias para hacer frente a tal situación.
Pero volviendo al ámbito estatal y municipal, la expectativa es de lo más complejo, porque se anticipa disminución de los ingresos por transferencias que como ya se señaló es predecible un fuerte impacto en el pago del servicio de la deuda, porque el incremento de las tasas de interés es inminente.
Todo lo anterior debería desembocar a una definición urgente en términos estratégicos, para la formulación de una estrategia que contemple las principales aristas del comportamiento predecible de las principales variables económicas.
Es urgente un encuentro entre representantes de los tres niveles de gobierno y desde luego de representantes del ámbito financiero y empresarial.
Una interrogante fundamental, es a quien corresponde convocar, siendo la respuesta que tiene que ser el ámbito federal.
Parecería que lo mas congruente es que sea la Secretaría de Hacienda y si lo ha hecho en otros momentos, esto no puede ser diferente.
Recordemos la Convención Nacional Hacendaria en 2004, pero en esta ocasión la urgencia apremia, tal vez, desde la primera reunión sentar bases, metas y estacionalidad.
Me atrevo a considerar que desde la convocatoria se esté señalando requerimientos y objetivos, además de plantear el marco teórico, el marco referente y solicitar que cada sector participante se presente desde el inicio con propuestas relativas al ámbito de su competencia.
El titulo de la convocatoria, del calendario de reuniones y de un diagnóstico genérico por sector tendría que estarse trabajando de inmediato.
Ahora que la coyuntura esta influida por la guerra, queda plenamente definido que se tiene que reaccionar en una situación de economía de guerra y hablando de este conflicto nos encontramos en una guerra también contra el tiempo, por lo tanto, el planteamiento señalado requiere que inicie de inmediato.
El objetivo es claro y evidente, formular una estrategia multisectorial para enfrentar la situación de los efectos de la guerra sobre la economía mexicana, donde cada sector asuma el compromiso de la formulación de la parte de la estrategia que le corresponde y desde luego la urgencia obliga a que de inmediato se realice la convocatoria para la formulación de propuestas y en resumen de la estrategia para hacer frente a los efectos de la guerra sobre la economía mexicana.
Será necesario identificar la necesidad de los análisis y la revisión de otros sectores, como el empresarial, el comercial, el académico y todos en conjunto en reuniones de análisis e identificación de propuestas con ese propósito.
Indudablemente resulta necesario insistir en que tales análisis, propuestas y trabajos, se requieren de inmediato.
