Nada volvió a ser igual desde entonces: a nivel regional, el TLCAN convirtió a Norteamérica en la zona de libre comercio más grande del mundo, y auguró para nosotros convertirnos en una potencia económica.
“En tanto permanezca el mundo, no acabará nunca la fama y la gloria de México-Tenochtitlán”
-Memoriales de Culhuacán
Vivimos momentos estelares para nuestro país. Similar a lo que mis padres vivieron hace más de un cuarto de siglo con la firma del TLCAN, se nos vuelve a presentar frente a nuestros ojos la puerta hacia el primer mundo. Pero a diferencia de aquella ocasión
¿Estaremos dispuestos a abrirla esta vez?
México ha tenido 3 oportunidades de convertirse en potencia mundial.
La primera sucedió en 1994 con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Este acuerdo posicionó a nuestro país como un socio comercial fundamental para Estados Unidos y Canadá, consolidándose como una plataforma de exportación a los mercados internacionales.
Nada volvió a ser igual desde entonces: a nivel regional, el TLCAN convirtió a Norteamérica en la zona de libre comercio más grande del mundo, y auguró para nosotros convertirnos en una potencia económica.
Sin embargo, eso nunca sucedió. Al contrario, la brecha entre ricos y pobres sólo se hizo más profunda.
El segundo gran llamado hacia nuestro destino sucedió en 2013 con la tan anunciada “Reforma Energética” del presidente Enrique Peña Nieto, y que se esperaba que revolucionase por completo la industria nacional.
Pese a que la propuesta recibió críticas, parecía trazar un nuevo rumbo en el sector energético de México, volviéndolo atractivo para los inversionistas de todo el mundo.
Durante los siguientes meses el presidente apareció en las portadas de las revistas más importantes del planeta como el gran salvador; el hombre que rescataría a nuestro país del atraso industrial y lo llevaría, por fin, a ocupar su lugar en el mundo.
Pocos fueron los mexicanos que vieron cumplir ese sueño.
Dejando atrás las filias y fobias que uno pueda tenerle a López Obrador, la oportunidad que ahora se presenta para México es inigualable.
De acuerdo con la información publicada este martes por la Oficina del Censo, México se posicionó como el primer socio comercial de EU, ante el enfriamiento de la economía china
El mundo globalizado ha muerto, y esto ha dado paso a la nacionalización de los mercados.
«El futuro no pertenece a los globalistas.
Los estragos de la pandemia y la guerra en Ucrania no han hecho más que acelerar el deceso.
Ahora, las naciones están más interesadas en producir dentro de sus propias fronteras que fuera de ellas, para generar más empleos y un progreso propio al interior de su territorio.
Sin embargo, no todos los países están en condiciones de hacerlo, sobre todo si carecen de mano de obra y de materia prima. Ese no es el caso de México, que brilla por sus cadenas de suministro altamente cotizadas gracias a su posición geográfica y su población joven.
Otro elemento que los especialistas están considerando es que las ventajas colaterales que tiene nuestro país ante el enfriamiento de la economía china pueden potenciarse también con el proceso de nearshoring, lo que ayudaría que México mantuviera esta mejor posición comercial ante Estados Unidos el resto del año.
Es verdad que, para estar en condiciones de recibir tantos recursos, algunas cosas deben cambiar. Urge una enorme inversión pública y privada en infraestructura (no solo en los estados del norte), así como el desarrollo de nuevos servicios que acompañan este nuevo ecosistema de riqueza que se generará alrededor.
Una vez más se nos presenta otra oportunidad de convertirnos en una potencia económica, y parece que, por fin, esta es la buena.
Como dicen por ahí, la tercera es la vencida…
@CallodeHacha
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