A esos dos bandos se agrega el de los “primos-hermanos”, integrado por priistas y perredistas que no tienen futuro en ningún otro partido, mucho menos en el Frente Amplio Opositor…
Después de que se oficializó el “dedazo” presidencial a favor de Claudia Sheinbaum, MORENA se enfrenta a su realidad interna: Las “guerras intestinas” en las que participan vencedores y vencidos, en donde los primeros no quieren repartir el botín del 2024 que dicen tener en la bolsa, y los segundos, también de Morena, que no están dispuestos a quedarse seis años en la orfandad política y de negocios.
A esos dos bandos se agrega el de los “primos-hermanos”, integrado por priistas y perredistas que no tienen futuro en ningún otro partido, mucho menos en el Frente Amplio Opositor, y a quienes la candidata ha invitado a integrarse a la organización, olvidando los agravios que cometieron contra el líder de masas e ídolo de multitudes cuando éste fue Jefe de Gobierno de la ciudad de México y en las tres ocasiones que se postuló como candidato a la Presidencia de la República, incluyendo la del 2018. La invitación de la señora le ha valido algunas protestas, reclamos y hasta rechiflas de sus seguidores, pero ésta no sólo no se inmuta sino que la justifica.
¡Fuera el PRI! Fuera los “primos-hermanos”! Le gritan a la señora en cada evento donde los presenta, y argumenta que políticamente pueden aportar mucho a Morena. “Son tiempos decisivos para nuestro país y nuestro movimiento. Debe quedar claro que son bienvenidos todos y todas aquellas que acepten los principios de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”, le dice a la militancia. ¡Primero que les corten las uñas de las manos y las patas! Le han respondido aquellos morenos que no quieren compartir el botín del 24. Obviamente, Claudia no ha invitado a Morena a los “peces gordos” del tricolor, porque está consciente que esos le pueden hacer sombra, sino a puro “charalito”.
Así las cosas, si la señora Sheinbaum resulta electa presidenta de la República tendrá que convivir, coexistir y negociar con el bando de los “marcianos”, perdón, “marcelinos”, el de los morenos puros e impuros, y el de los “primos- hermanos” del PRI- PRD, para estar en condiciones de impulsar desde el Legislativo las reformas legales y constitucionales que le permitan construir el segundo piso de la Cuarta Transformación y continuar con las políticas públicas que den cumplimiento a sus muchos compromisos de campaña. ¡Los necesitamos a todos! Quiso decir.
Tendrá que hilar muy fino la “señito” para vencer las resistencias que le pondrán muchos impresentables pero imprescindibles morenistas que no están dispuestos a perder uno solo de sus privilegios ni mucho de los negocios.
En una entrevista publicada en el periódico español El País, Ricardo Monreal advierte de “la tormenta que viene” en MORENA: “Vivimos tiempos de constante transformación, y lo que crece como la espuma requiere de esfuerzo constante para mantenerse; para que prevalezca la sustancia sobre lo volátil. Será necesario evitar que el movimiento entre a un proceso —natural— de crisis de crecimiento y del desgaste normal que significa gobernar a siete de cada 10 mexicanos. Por eso es importante hacer un análisis —con la mayor objetividad posible— sobre lo que puede suceder en los próximos meses, en un año eminentemente electoral que no será precisamente un día de campo”.
¡Abran las puertas a los “primos-hermanos”!
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