En lo que va de la presencia militar en el estado ha continuado la violencia, aunque de forma aislada, pues todo apunta a que se trata de ajustes entre bandas rivales, como dijo el Presidente a principios de año cuando le preguntaron sobre los hechos registrados en su tierra
Con la seguridad pública a cargo del Ejército Mexicano, la Marina y la Fiscalía General de la República, la tierra del presidente Andrés Manuel López Obrador vive un “respiro” ante los golpes contundentes asestados en estos días a la delincuencia, pese a que hasta diciembre pasado las autoridades estatales aseguraban que todo estaba bien y atribuían a la oposición la responsabilidad de los hechos violentos de finales de año y principios del nuevo, que a la postre motivaron el despliegue de una fuerza de más de dos mil 500 efectivos federales, incluido el grupo de élite que capturó en Sinaloa a Iván Guzmán.
La víspera del Día de Reyes empezó el despliegue militar en el edén, luego de que el 22 de diciembre y el 4 de enero se suscitaron eventos con la participación de civiles armados que provocaron la peor psicosis que se recuerde en la entidad.
En una veintena de operativos, en una semana que llevan en el estado las fuerzas combinadas de la federación, se ha asegurado una casa de seguridad que contaba con su propio C4, un taller clandestino donde se clonaban patrullas de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana incautados 180 unidades motrices (seis blindadas); se ha incautado fentanilo, y se detuvo al presunto cabecilla regional de una banda dedicada al huachicol.
Todo eso en el municipio de Centro, que engloba a Villahermosa, y en Cárdenas, a 45 kilómetros de la capital, en donde se vive un estado de terror que se hizo público a raíz del caso de las scorts oriundas de Colombia, contratadas por un presunto jefe criminal de aquella localidad, en donde se aprehendió al cabecilla regional de La barredora, una organización criminal cuya autenticidad había sido negada por las autoridades estatales.
En los operativos ha sobresalido el aseguramiento de la camioneta Tacoma color gris usada en los eventos de una semana antes de terminar 2023 y que en un principio fueron negados por el gobierno tabasqueño.
La violencia del 22 de diciembre y del 4 de enero dejó como “saldo” que, un día después de este último, renunció el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Hernández Bermúdez Requena, y que en ese mismo momento la federación prácticamente tomara el control de la seguridad en el estado.
En lo que va de la presencia militar en el estado ha continuado la violencia, aunque de forma aislada, pues todo apunta a que se trata de ajustes entre bandas rivales, como dijo el Presidente a principios de año cuando le preguntaron sobre los hechos registrados en su tierra.
El sábado pasado, en Cunduacán, presuntos criminales dejaron una cartulina en la que acusan al presidente municipal, Abraham Cano González, de estar coludido con otro grupo.
A principios de año, el mandatario nacional aseguró que los medios estaban magnificando la información, y la misma postura adoptó el gobernador interino Carlos Manuel Pérez Priego, quien llegó al extremo de involucrar a políticos opositores.
Dentro de la oposición, sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo en la salida del exjefe policiaco; el ex gobernador Manuel Andrade Díaz, ahora en el PRD, se manifestó en contra de esa decisión.
Según el ex priísta, no se debió haber removido a Bermúdez Requena, pues logró disminuir los delitos en el estado.
El ex secretario de Seguridad y Protección Ciudadana era parte del grupo de Adán Augusto López Hernández, ex secretario de Gobernación; la relación proviene de la época en que ambos trabajaron con el mandatario interino Manuel Gurría Ordóñez (1992-1994), cuando llegó a Villahermosa una camada de policías con Hernán al frente que aún se desenvuelven en esa esfera.
Dentro de la clase gobernante, sólo el precandidato único a la gubernatura de Morena, Javier May Rodríguez, ha salido a encomiar el trabajo que están realizando las fuerzas armadas.
“Ya están las fuerzas federales aquí en Tabasco, se están coordinando con las autoridades estatales ya estamos viendo resultados”, dijo.
Tenemos confianza en la Secretaría de la Defensa y en la Guardia Nacional, agregó.
¿Por qué se busca desarticular a la delincuencia en la entidad? La respuesta es que se trata de la cuna de López Obrador, quien en unos meses que deje Palacio Nacional vendrá a radicar a su finca de Palenque, Chiapas, ubicado a 144 kilómetros de Villahermosa.
En la capital tabasqueña, además, se encuentra el domicilio de los hijos del Presidente, que en Tabasco poseen una fábrica de chocolates con la que se controla el mercado regional de ese producto típico de esta tierra.
PARA SU INFORMACIÓN…
La inclusión de Rosalinda López Hernández como candidata de Morena al Senado se está tomando como un triunfo de su hermano Adán, quien quedó en cuarto lugar en la encuesta para elegir al abanderado presidencial de ese partido.
Directora de auditorías del SAT, Rosalinda es esposa del gobernador chiapaneco Rutilio Escandón Cadenas.
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