Con estos movimientos, en Palacio Nacional ya se preparan para la embestida que viene en contra de México, ya que los republicanos han dejado claro que el gran villano de la elección será nuestro país
Cada día que pasa, se alinean más las piezas para que Trump se lleve la candidatura presidencial republicana, y no solo eso, con un poco de suerte la presidencia de los Estados Unidos, y es que durante los últimos días varios de sus rivales en la interna de su partido han “suspendido” sus campañas y respaldado al controversial expresidente.
El último en hacerlo fue el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, quien anunció este domingo que abandona las primarias para la nominación presidencial republicana.
Además, anunció su apoyo a la candidatura trumpista.
Con su retirada, la contienda interna del Partido Republicano es cosa de dos candidatos: el expresidente Trump y la exembajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley. “No tenemos un camino claro para la victoria. Por eso, hoy suspendo mi campaña”, explicó De Santis en un video difundido a través de redes sociales.
Esto, cuando faltan dos días para las primarias decisivas de New Hampshire.
En su mensaje, aseguró que “está claro que la mayoría de los votantes de las primarias republicanas quieren darle una nueva oportunidad a Donald Trump”.
Ésta sería la tercera vez que el multimillonario se lanza a la presidencia de su país.
En 2016 lo hizo con éxito, derrotando a la candidata del sistema, Hillary Clinton; y en la segunda perdió contra el actual presidente demócrata, Joe Biden.
DeSantis afirmó que ha tenido “desacuerdos” con Trump, pero aseguró que es mucho mejor opción que el actual presidente: “Tiene mi respaldo porque no podemos volver a la vieja guardia republicana de antaño”, dijo el gobernador, quien arremetió contra Haley.
Al considerarla representante del “corporativismo” y la ideología “woke”. DeSantis había lanzado su candidatura en marzo del año pasado.
En ese momento, las encuestas lo situaban como el único capaz de derrotar a Trump en las primarias, pero su imagen se ha ido desinflando en el último año.
En el “caucus” de Iowa del pasado 15 de enero, el gobernador logró el segundo puesto, muy por detrás de Trump y por delante de Haley.
Sin embargo, los sondeos lo sitúan en el tercer lugar, muy por detrás de sus dos rivales, en las primarias clave de New Hampshire, que se celebrarán hoy mismo.
Por su parte, el expresidente Donald Trump dijo ayer que se sentía “muy honrado” de contar con el respaldo de Ron DeSantis: “Espero trabajar con él para vencer a Joe Biden, que es el peor y más corrupto presidente en la historia de nuestro país”, le dijo a Fox News.
Con estos movimientos, en Palacio Nacional ya se preparan para la embestida que viene en contra de México, ya que los republicanos han dejado claro que el gran villano de la elección será nuestro país, quien es considerado responsable del enorme problema migratorio en la frontera entre ambas naciones.
Es verdad que Trump tiene una buena relación con López Obrador, sin embargo, ambos entienden que “la campaña es la campaña”, y Trump no escatimará en hacerse de la Casa Blanca, así tenga que pasar por encima de nosotros. “Winter is coming”, dirían por ahí.
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