Envalentonados, los funcionarios de la COFECE, empezando por su presidenta, le hacen saber al primer mandatario “el compromiso que tiene la Comisión con las familias mexicanas, ¡y dale con el mismo rollo de que todo lo que ha hecho es en favor de la gran familia mexicana!
A la Iniciativa que el Ejecutivo envió al Congreso para “darle cuello” a los Organismos Constitucionales Autónomos(COFECE, IFETEL, INAI…y a órganos reguladores como CRE y CNH) porque, en su opinión, no sirven para nada, están al servicio de las grandes empresas, además de que cuesta mucho dinero mantener a una “burocracia dorada”, los titulares de estos entes han organizado presentaciones en varios medios de comunicación, organismos empresariales, cámaras de industriales, de comerciantes y de otros giros para hacerle saber al presidente que “la está regando”, porque esas instituciones velan todos los días por los intereses del pueblo pobre.
En la exposición de motivos, el Ejecutivo se refiere a cada uno de los condenados a la extinción.
Por ejemplo, dice que la COFECE, que tuvo su origen en la COFECO, “adquirió autonomía constitucional supuestamente para garantizar la libre competencia y concurrencia; prevenir la existencia de los monopolios y demás restricciones al funcionamiento eficiente de los mercados, lo cual ha resultado ser una falacia.
Hoy, los monopolios siguen existiendo y la libre competencia ha sido artificial pues la existencia de dicho órgano constitucional sólo ha beneficiado a las empresas privadas, en perjuicio de las empresas públicas del Estado”. Y a los consumidores de todo tipo de productos y mercancías, les faltó decir.
La COFECE prácticamente calificó de mentiroso al presidente al señalar en un comunicado oficial lo siguiente:
“La política de competencia económica es una herramienta indispensable para que la población mejore sus condiciones de vida mediante el acceso a mejores servicios, bienes y productos, tal como lo reconoce la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 28.
Gracias a su autonomía constitucional, ha cumplido con su mandato de manera independiente y ha aumentado su capacidad de incidencia en mercados esenciales para el bienestar de la población y el desarrollo económico”.
Varios analistas económicos, financieros y políticos, afirman que esto es lo más falso que han escuchado; es una gran mentira, subrayan.
Envalentonados, los funcionarios de ese organismo, empezando por su presidenta, le hacen saber al primer mandatario que “Una política de competencia fuerte es clave para el bienestar de las familias mexicanas, al impulsar una economía justa e incluyente, disuadiendo la manipulación de precios u otras prácticas anticompetitivas por parte de directivos o empresas.
Esto facilita la entrada y permanencia de los pequeños y medianos empresarios a los mercados y asegura que todas las empresas, sin importar su tamaño, compitan sin privilegios «.
¡Otra mentira! Agregan aquellos, quienes recuerdan que el mismísimo presidente se ha referido a la Comisión como in-com-pe-ten-te.
Desesperados, los de la COFECE también presumen que, en los diez años de labor como autoridad de competencia con autonomía constitucional, ha investigado conductas corporativas en los mercados que más impactan en los hogares; sancionado con multas históricas a grandes empresas y directivos que con sobreprecios afectaron directamente a los consumidores… Como órgano autónomo, la COFECE impuso 4 mil 859 millones de pesos en multas tan solo en 2022; casi 23 veces más que el monto de las multas impuestas en 2011 cuando carecía de dicha autonomía (213 millones de pesos).
Estas multas se impusieron refrendando que el compromiso que tiene la Comisión es con las familias mexicanas ya que, por su tamaño e incidencia en los diversos mercados, las empresas multadas afectaron de manera significativa el bienestar de la población.
¡Y dale con el mismo rollo de que todo lo que ha hecho es en favor de la gran familia mexicana!
Y destaca que “se ha pasado a cuchillo” con las multas a gaseras, autotransporte de pasajeros, a empresas que se coludieron en servicios de salud, entre otros sectores y servicios.
Pero no se refiere a que a uno que otro consorcio le ha hecho grandes descuentos en sus multas.
Remata diciendo que “gracias a su autonomía, la COFECE también ha tenido incidencia como nunca en los mercados que más impactan en el día a día de las familias, especialmente de aquellas en situación vulnerable, como son el alimentario, de transporte, medicamentos, financiero, servicios de salud y combustibles, entre otros, ayudando a que exista piso parejo en sectores que son clave para el bolsillo de los mexicanos”. ¡Otra mentirota! Diría el presidente de la República.
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