El IFE/INE es más responsable que AMLO del régimen que está por venir, incluso de la ingobernabilidad que pueda acontecer o acontece con la narcopolítica; los arcontes sobrevalorados para proteger la democracia liberal simplemente fueron funcionarios mediocres que pretendieron ser la nueva burocracia política
La marcha por la defensa del INE y, tácitamente, por la candidata Xóchitl Gálvez; se equivoca en señalar que la democracia en México está en riesgo; todo lo contrario.
La democracia no es racismo ni discriminación ni clasismo como lo parece entender Lorenzo Córdova y el sector clasemediero convocado para hacer comparsa y resonancia de los lugares comunes que el orador principal estableció como puntos nodales de una demanda al gobierno actual.

Una de las principales fallas del IFE/INE, durante el prolongado curso de la transición vía elecciones competitivas, fue la ausencia de la promoción de la cultura democrática.
En efecto, en México persiste una cultura parroquial y súbdito, por todas partes del orbe social, debido a la falta de trabajo, organización y acatamiento de una parte de los miembros y funcionarios de las organizaciones electorales que incumplieron la enseñanza de la cultura cívica democrática.
El politólogo César Cansino había escrito hacia el 2008 respecto de la muerte de la ciencia política y adelantaba una serie de críticas que ahora pueden ser vigentes respecto de la democracia liberal capitalista en nuestro país.
La modernización política mexicana se encasilló en la pequeña ciencia política estadounidense y se olvidó de la enorme diferencia que existe entre la cultura hispanoamericana y la cultura anglosajona.
Los politólogos proyanquis, cachirules de la tecnocracia salinista, simplemente olvidaron que vivimos en México.
Las invectivas que lanzó Lorenzo Córdova al presidente López Obrador y al régimen de la Cuarta Transformación, hicieron falta contra Peña Nieto, las Televisoras, los enormes grupos corporativistas que intercambian favores por clientelas electorales.
¿Por qué el IFE no impulsó la justicia transicional en la época de Vicente Fox?, ¿Qué consejero electoral impulsó la investigación final de la Guerra Sucia? ¿Cuándo el IFE procuró destruir los cacicazgos locales? ¿Por qué ahora señala Córdova todos los defectos de un régimen autoritario y antes no observó nada? ¿Por qué ahora acusa la implantación de un cesarismo republicano bonapartista y antes no dijo nada? ¿Por qué el INE no observó la compra del voto que hizo Peña Nieto y la alienación del país con las principales televisoras?
Antes como antes y ahora como ahora, parece ser la máxima del antiguo Consejero Presidente del INE; ¡pues no! Admitir la validez de sus argumentos implica una complicidad con quienes han visto en la ruta de las elecciones la posibilidad de construir una arena de influencia y patrimonialismo.
La democracia vía elecciones competitivas fue una ruta prolongada y lenta que se escogió por parte de las élites políticas porque de esa forma mantenían su dominio y conseguían el apoyo de intelectuales como Lorenzo Córdova y el círculo rojo que le acompaña.
La consolidación democrática en México se frustró desde que el Grupo Atlacomulco y el Foxismo decidieron cogobernar con el Neoliberalismo Corruptor y olvidarse de satisfacer las históricas demandas sociales.

El IFE-INE nunca atendió los señalamientos de los fraudes electorales, de la narcopolítica, de la compra del voto, de los cacicazgos, del totalitarismo mediático en detrimento de la oposición verdadera, del clasismo y racismo.
Lorenzo Córdova defiende una democracia de manual que sus funcionarios nunca pusieron en práctica ni por asomo. A nivel estatal el INE simplemente nunca se preocupó de lo que los organismos locales hicieron.
El 2018 ocurrió una revolución social que está afectando a todos los organismos públicos y esferas sociales en nuestro país.
La reacción en cadena de la participación electoral en dicho momento constituye un fenómeno de incidencia que supera al propio lopezobradorismo y revela la exigencia de la sociedad para que la clase política cumpla con su papel.
Dejar de comprender el sentido de la participación, implica esperar de la sociedad cualquier tipo de acciones que se sobreponen a lo que el gobierno pueda controlar.
México se ha colocado en una ruta distinta de acción política a la democracia liberal.
Para bien y para mal, inclusive Morena debería reflexionar si vale la pena reciclar a tanto priista frente a un fenómeno que puede implicar una revolución de conciencias más grave de la que López Obrador propugna en su retórica.
La marcha rosa constituye la exposición de los fieles creyentes de una democracia procedimental que los Consejeros Electorales nunca defendieron ni aspiraron a construir en serio.
El IFE/INE es más responsable que AMLO del régimen que está por venir, incluso de la ingobernabilidad que pueda acontecer o acontece con la narcopolítica; los arcontes sobrevalorados para proteger la democracia liberal simplemente fueron funcionarios mediocres que pretendieron ser la nueva burocracia política en un régimen neoliberal híbrido pro estadounidense.
La democracia delegativa no dura para siempre, lo que se avecina es responsabilidad de la desidia y ausencia ética que corresponde a funcionarios como Lorenzo Córdova.
En su momento desperdició la capacidad simbólica y económica de la institución política más onerosa del Estado Mexicano, él es uno de los artífices del fracaso de la democracia liberal y ahora pretende destruir la participación espontánea de la sociedad porque pide reformas para construir una democracia social.
Córdova está equivocado y los que le acompañan también, México ya cambió: con ellos, sin ellos o a pesar de ellos. ¡Entiéndanlo! El INE debe cambiar, porque México ya es otro.
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