Es probable que López Obrador alcanzó el visto bueno de la Unión Americana para gobernar México; ahora, será Claudia Sheinbaum quien debe establecer un vaso comunicante con la Casa Blanca. La herencia de proyectos y políticas para el próximo gobierno de la república, tendrán que resolverse conforme la geopolítica del imperio yanqui
Se pueden aventurar muchas hipótesis respecto a la continuidad de la Cuarta Transformación; sin embargo, queda claro que cada vez se incrementan los compromisos acumulados para Claudia Sheinbaum, por lo que parece inminente la necesidad operativa de incluir el lopezobradorismo más allá del final sexenal.
La ley no escrita del sistema político mexicano respecto de la prohibición transexenal tiene algo de conjura, mito y evidencia; pero, puede decirse que se ha cumplido a cabalidad desde 1929.
Estudiosos de la Familia Revolucionaria (Carlos Ramírez, Samuel Schmidt, Ai Camp, Álvarez Mosqueda, Basáñez, Farias, etc.) -la élite del poder político en el país-, señalaban la preeminencia de un círculo negro que limitaba la influencia del presidente que salía respecto del nuevo sexenio.
Por salud del régimen, el presidente que terminaba su mandato era restringido y conminado para conformar o integrarse en una camarilla política que participaba en el ciclo/ruleta de veinticuatro años.
El autoritarismo mexicano es monoteísta sexenal por estricta necesidad de convivencia, salud y paz.
Soledad Loaeza explica que la Familia Revolucionaria también tenía que tomar el parecer de otros poderes fácticos, entre ellos, los Estados Unidos.
Norteamérica es quizá el factor determinante del poder político en nuestro país, ha sido así desde Antonio López de Santa Anna.
Cada expresidente tiene la versión personal del modo que EU marcó la pauta de su gobierno y la sucesión.
José López Portillo y Miguel de la Madrid, por ejemplo, manifiestan en sus memorias que Estados Unidos les obligó para asentar las bases del neoliberalismo en forma absoluta.
Es probable que López Obrador alcanzó el visto bueno de la Unión Americana para gobernar México; ahora, será Claudia Sheinbaum quien debe establecer un vaso comunicante con la Casa Blanca.
La herencia de proyectos y políticas para el próximo gobierno de la república, tendrán que resolverse conforme la geopolítica del imperio yanqui.
El Sistema Político Mexicano es sumamente vulnerable frente a EU, aunque AMLO hizo un esfuerzo para ganar autonomía.
La presión, por ahora, de la Casa Blanca, insiste en que las políticas económicas neoliberales, progresistas y pluralistas; se hagan perpetuas en México a pesar de los resultados sociales en el periodo de 1994-2018.
No obstante, todo eso puede cambiar si triunfa Donald Trump en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos.
Claudia Sheinbaum tendrá que buscar su forma de convivencia frente a Estados Unidos en forma autónoma.
El colonialismo de los norteamericanos sobre México ha relegado históricamente a los expresidentes y López Obrador no será la excepción.
Sin embargo, el giro de las condiciones electorales en EU puede modificar la tendencia histórica y hasta Donald Trump se de cuenta de lo imprescindible que es el “amigou socialista”.
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