Es más que complicado entender la emoción positiva de una sociedad cuando se devalúa su moneda, o bien, que las huelgas se desarrollen generando más actividad laboral hasta reventar la producción.
Sólo Japón se ha recuperado inmediatamente, después de dos bombas atómicas, para convertirse en una potencia.
En la situación que vive México frente a la guerra comercial implementada por Donald Trump, habría que escuchar la sabiduría nipona para asimilar el distanciamiento propuesto por el gobierno de Estados Unidos, la imposición de aranceles, así como la ruptura de cadenas de producción en la etapa de importación-exportación.
Los neoliberales mexicanos acusan que ha resultado más que divertido observar que la Cuarta Transformación defiende el libre comercio y, en algún sentido, tienen razón.
El nacionalismo de Morena tiene que reflejarse en un cambio de proyecto económico que modifique la dependencia de México hacia Estados Unidos y recupere aspectos estructurales de una economía constructiva que se suspendió después de la Segunda Guerra Mundial.
El tótem cardenista que representa el eje de la visión morenista, por ejemplo, desarrolló alternativas para detener la migración de mexicanos a Norteamérica, impulsó en serio las paraestatales y el empleo en el sector público; así mismo, existe una dimensión autoritaria del cardenismo poco estudiada que significó la garantía del orden social frente a los enemigos del nacionalismo revolucionario.
Morena se extravía en el neoliberalismo dependiente corruptor, el estado mediador suplantado y el populismo progresista; estos elementos resultan insuficientes frente al desastre que pronostica Donald Trump.
El Gral. Lázaro Cárdenas descubrió, como lo sostiene la visión milenaria japonesa, que la fortaleza exterior depende del desarrollo interno. Cárdenas fue un Samurái del nacionalismo revolucionario y así como el callismo es fundamental para comprender el proceso de institucionalización mexicano, el cardenismo complementó dicha etapa cuando el proceso de reconstrucción nacional comenzaba a desviarse por causa de la corrupción de los adheridos al Jefe Máximo.
Frente a la disrupción que plantea Estados Unidos contra México, es necesario recuperar la visión cardenista y fortalecer, en serio, el estado nacional, así como el mercado interno.
Si las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos se cancelan puede resultar positivo que los connacionales se alimenten bien en el corto plazo, se aparece una brecha para desarrollar la agricultura mexicana y que el país gane en soberanía formal, el sector público y la iniciativa privada tienen la oportunidad de trabajar en la mejor forma posible.
El colapso económico que se advierte también puede conjurarse si las medidas internas se anticipan, si el gobierno se pone a gobernar.
Como Japón lo ha hecho, sólo con el fortalecimiento estatal y social pueden tomarse medidas para disminuir el impacto trumpista.
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