En un mundo donde la competencia tecnológica se ha convertido en un eje central del poder geopolítico, el robo de propiedad intelectual a través de medios cibernéticos se ha consolidado como una amenaza persistente para el crecimiento económico y la estabilidad de los países en desarrollo. El reciente informe State-Sponsored Economic Cyber-Espionage for Commercial Purposes: Assessing the Preparedness of Emerging Economies to Respond to Cyber-Enabled IP Theft, publicado por el Australian Strategic Policy Institute (ASPI), aborda este fenómeno con una profundidad analítica sin precedentes, proporcionando un marco integral para evaluar la vulnerabilidad de los países emergentes ante este tipo de amenazas.
Dentro de los destacados contribuyentes a este informe, tuve el honor de participar como el analista que hizo la evaluación sobre el marco legal de México para proteger la propiedad intelectual desde el ciberespacio. Asimismo, el informe incluye autores del Sudeste Asiático y de América Latina, aportando un análisis detallado sobre las debilidades estructurales en materia de ciberseguridad y protección de la propiedad intelectual desde el Sur Global, usemos esta edición de Día Cero para compartirles los hallazgos de este documento.
Un Escenario de Creciente Riesgo
El informe de ASPI resalta un hecho inquietante: la práctica del ciberespionaje económico ha escalado exponencialmente en los últimos años. Mientras que en 2014 los incidentes de ciberataques estatales contra entidades privadas representaban el 40% del total global, para 2020 esta cifra ascendió a casi el 60%. Este incremento se debe a la integración del espionaje económico como una herramienta clave de la diplomacia y la estrategia comercial de algunos Estados, lo que les permite obtener ventajas competitivas sin recurrir a inversiones en investigación y desarrollo.
El reporte documenta que China y Estados Unidos representan los polos más influyentes en esta problemática, con China consolidando sus capacidades ofensivas y Estados Unidos endureciendo su marco normativo para sancionar a empresas que se beneficien de la propiedad intelectual robada. Sin embargo, la verdadera víctima de esta escalada no son las potencias globales, sino los países emergentes, cuya creciente actividad en sectores intensivos en conocimiento los ha convertido en blancos prioritarios para el espionaje cibernético.
El informe está coordinado por Dr. Gatra Priyandita y Bart Hogeveen, expertos en ciberseguridad y geopolítica dentro del programa de Tecnología y Seguridad del ASPI. Además, cuenta con la participación de un grupo diverso de académicos, analistas y especialistas en seguridad cibernética, incluyendo investigadores de América Latina, el sudeste asiático y diversas universidades de prestigio. La estructura del reporte está organizada en varias secciones clave:
- Análisis de contexto global: Se examina la evolución del ciberespionaje económico desde 2015, con énfasis en el impacto de la rivalidad tecnológica entre China y Estados Unidos.
- Evaluación de vulnerabilidades: Se estudian los riesgos específicos que enfrentan los países emergentes debido a su creciente dependencia de la tecnología digital y su limitada capacidad de respuesta ante ciberataques.
- Casos nacionales: Se presentan perfiles detallados de países como Argentina, Brasil, Colombia, México, India, Indonesia, Malasia, Perú, Filipinas, Tailandia y Vietnam, evaluando su preparación en ciberseguridad y protección de la propiedad intelectual.
- Estrategias de mitigación: Se proponen políticas y marcos de acción para que los países emergentes fortalezcan su capacidad de respuesta ante amenazas cibernéticas y desarrollen mecanismos de cooperación internacional.
La investigación está respaldada por datos recopilados a lo largo de dos años, mediante entrevistas con funcionarios gubernamentales, análisis de políticas nacionales y estudios de incidentes de ciberespionaje documentados. El informe también destaca la necesidad de reforzar la cooperación internacional para prevenir el robo de propiedad intelectual a través de medios cibernéticos.

El Caso de México: Vulnerabilidades Críticas
Mi aporte en la obra se da en el análisis de México, nuestro país ha mostrado un notable crecimiento en su economía del conocimiento, particularmente en industrias como la manufactura avanzada, la biotecnología y el sector de las TIC. Sin embargo, el informe de ASPI categoriza a México como «altamente vulnerable» al ciberespionaje económico. Las razones son diversas: baja madurez en ciberseguridad, escasa protección legal y un sistema de aplicación de la ley deficiente para abordar delitos relacionados con el robo de propiedad intelectual.
El informe destaca que, a pesar de las oportunidades que representa el friendshoring con Estados Unidos, México carece de una política cibernética robusta que proteja su creciente infraestructura de innovación. La falta de voluntad política para fortalecer el ecosistema de ciberseguridad, combinada con bajos niveles de inversión en capacitación y desarrollo tecnológico, convierte al país en un objetivo fácil para actores estatales que buscan explotar vulnerabilidades para acceder a información crítica.
Otro factor relevante es la falta de coordinación entre el sector público y privado para establecer mecanismos eficaces de defensa cibernética. A pesar de los esfuerzos aislados de algunas industrias estratégicas, no existe un marco regulatorio unificado que incentive la colaboración intersectorial. Además, la carencia de agencias especializadas con autonomía y recursos suficientes para investigar y mitigar ataques de ciberespionaje limita la capacidad de respuesta del país.
El informe también señala que México presenta debilidades en la regulación de empresas tecnológicas extranjeras que operan en su territorio, lo que permite la explotación de información sensible por parte de actores estatales y no estatales. La ausencia de medidas de seguridad estrictas en el almacenamiento de datos críticos en servidores nacionales representa un riesgo latente que incrementa la vulnerabilidad de las empresas y organismos gubernamentales ante ataques de actores maliciosos.
Asimismo, el estudio subraya que los esfuerzos legislativos en materia de ciberseguridad han sido insuficientes o han carecido de aplicación efectiva. Aunque existen leyes que tipifican delitos informáticos, la implementación de estas normativas sigue siendo deficiente, lo que impide sancionar adecuadamente a los responsables del ciberespionaje económico. En este sentido, el informe recomienda reforzar el marco jurídico con normativas específicas para la protección de la propiedad intelectual en entornos digitales y establecer mecanismos de cooperación internacional para intercambiar información sobre amenazas cibernéticas.
Hacia una Defensa Integral: El Marco de ASPI
El informe propone un modelo de evaluación basado en la intersección entre el riesgo de ser atacado y el nivel de preparación de cada país. En este sentido, se identifican tres categorías principales:
- Altamente Vulnerables: Aquellos países con alta producción de conocimiento, pero con escasa capacidad de respuesta ante ciberataques (como India, México y Brasil).
- Moderadamente Vulnerables: Economías con sectores de innovación en crecimiento, pero con cierto grado de preparación en ciberseguridad (Argentina, Tailandia y Vietnam).
- En Alerta: Países con menor riesgo de ser blanco de ciberespionaje debido a su baja producción de conocimiento, aunque con marcos regulatorios en desarrollo (Perú y Colombia).
El informe resalta la importancia de que los países de América Latina comiencen a asumir un rol de liderazgo en la

Hacia una Defensa Integral: El Marco de ASPI
El informe propone un modelo de evaluación basado en la intersección entre el riesgo de ser atacado y el nivel de preparación de cada país. En este sentido, se identifican tres categorías principales:
- Altamente Vulnerables: Aquellos países con alta producción de conocimiento, pero con escasa capacidad de respuesta ante ciberataques (como India, México y Brasil).
- Moderadamente Vulnerables: Economías con sectores de innovación en crecimiento, pero con cierto grado de preparación en ciberseguridad (Argentina, Tailandia y Vietnam).
- En Alerta: Países con menor riesgo de ser blanco de ciberespionaje debido a su baja producción de conocimiento, aunque con marcos regulatorios en desarrollo (Perú y Colombia).
El informe resalta la importancia de que los países de América Latina comiencen a asumir un rol de liderazgo en la diplomacia cibernética. Mientras que India y Malasia han tomado medidas proactivas para proteger su propiedad intelectual, las economías latinoamericanas han permanecido al margen del debate internacional sobre normas de conducta responsable en el ciberespacio.
Conclusiones y Recomendaciones
El informe de ASPI es un llamado de atención a las economías emergentes para fortalecer su resiliencia ante el ciberespionaje económico. La contribución del investigador académico en este análisis ha sido fundamental para posicionar a México y la región latinoamericana dentro de esta discusión global. Para mitigar los riesgos identificados, el informe recomienda:
- Desarrollar una estrategia nacional de ciberseguridad enfocada en la protección de la propiedad intelectual.
- Fortalecer la legislación y su aplicación, incluyendo sanciones a empresas que se beneficien del espionaje cibernético.
- Incentivar la cooperación internacional para compartir información sobre amenazas y mejores prácticas.
- Capacitar a empresas y universidades sobre la importancia de la seguridad digital en la protección de su propiedad intelectual.
En definitiva, el reporte no solo identifica una amenaza creciente, sino que también proporciona una hoja de ruta para que los países emergentes refuercen sus defensas y protejan sus economías del futuro. El desafío ahora es traducir estas recomendaciones en políticas concretas antes de que sea demasiado tarde.
* X: @travelerjm
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