No hay plazo que no se cumpla. Y a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo le ha llegado el primer corte de caja de su sexenio. En este primer año de gobierno (1º de octubre), a decir de las damas de mi CISEN: “ha habido de todo en ese melodrama llamado Presidencia”. Desde valentía hasta traición, pasando por los primeros signos de la emancipación. Sin duda, el año uno de la doctora Sheinbaum nos ha dado algunas pistas de lo que podría ser la trama de la administración de la primera mujer presidenta de México.
LO BUENO
Desde que Sheimbaum llegó al Palacio Nacional le puso punto final a la mamarrachada del expresidente Andrés Manuel López Obrador a quien, absurdamente, se le ocurrió que el crimen organizado y el narcotráfico se combaten con “abrazos, no balazos”.
Sobre sus dos tacones, a principios del sexenio, Claudia presentó la Estrategia Nacional de Seguridad trazada por su secretario estrella Omar García Harfuch –mejor conocido como “Batman”– y, desde entonces, cada logro se presume como trofeo. Contrario a la administración pasada que prefería callar para no reconocer el grave problema de la seguridad en el país.
Algunos analistas aseguran que la valentía de Claudia en realidad tiene su origen en la presión del gobierno del presidente Donald Trump para frenar el ingreso de drogas a territorio estadounidense procedentes de México. Otros analistas señalan que Sheinbaum reconoció la bomba de tiempo que le dejó en las manos su antecesor y, astutamente, decidió mover el poder del Estado antes de que le explotara en la cara.
En el mismo terreno de las relaciones con Donald Trump, la presidenta Sheinbaum ha logrado varios aciertos. El primero: el carácter firme y la cabeza fría. Incluso le han valido comentarios positivos por parte del presidente Trump. El segundo acierto, por menor que parezca, es que Sheinbaum sí habla inglés –no como Ya Saben Quién– y eso definitivamente le permite negociar directamente con su homólogo del norte.
En el ámbito privado, lo bueno es que –hasta el momento– los familiares de la primer mandataria no han dado nota. Salvo los memes de su esposo Jesús María Tarriba –y que son parte de la picardía mexicana– el primer caballero de México ha mantenido un bajo perfil dejando todo el reflector para su esposa. Asimismo los hijos de la doctora Sheinbaum: Rodrigo y Mariana. Ojalá y salgan invictos al final del sexenio de la tentación del poder.
LO MALO
La sombra del expresidente López Obrador sigue eclipsando la silla que ahora ocupa la presidenta Sheinbaum. En el imaginario colectivo está tatuada la escena de la sumisión de Sheinbaum a López. Esto a pesar de que en los hechos esa estampa tiene más cara de emancipación que de obediencia. Para muestra: “Las tres caídas que han enojado a Palenque” (como lo escribí en una entrega anterior).
Ya lo dije previamente en esta columna de Política para guapos: “El hecho de que la presidenta Sheinbaum ‘no le pida el divorcio públicamente’ a su antecesor no significa que no haya una separación. Claudia no es ninguna débil intelectual. Una ruptura pública tiene un costo político para ella y esa, en su primer año de gobierno, definitivamente no es su batalla”. Pero hace falta una estrategia de comunicación en la que la voz de Sheinbaum suene más que el eco de AMLO.
Lo malo es que Andrés Manuel, además del poder, le heredó a Claudia un grupo de obradoristas incrustados en su gabinete, en la Cámara de Diputados, en la Cámara de Senadores y en la cúspide de Morena –como su hijo Andrés Manuel López Beltrán– para, precisamente, recordarle a la presidenta que no está sola… están los tentáculos de López Obrador para ponerle freno cuando “el cabecita de algodón” considere que lo está rebazando por la izquierda.
Por cierto, para los insurrectos, en la antesala de su segundo año de gobierno la presidenta Sheinbaum les ha mandado un mensaje que les provocará que se les caigan sus dentaduras postizas: propondrá eliminar el fuero en su próxima reforma electoral. [Esto debería de estar en LO BUENO, pero se los pongo aquí para seguir el hilo.]
Ahora bien, un tema no menor de los primeros 365 días de gobierno de la presidenta Sheinbaum es la incapacidad que se ha mostrado para resolver los graves problemas del sector salud. El desabasto de medicamentos sigue siendo el Talón de Aquiles de la Cuarta Transformación, incluso en su segundo piso.
LO FEO
La falta de unidad en Morena. Para nadie es un secreto que el partido en el poder internamente tiene más corrientes que un poste de alumbrado público. Y algunas de ellas son detractoras de la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas. Y la ignoran. Y la grillan. Y la traicionan. Y luego los representantes de esas corrientes son exhibidos en sus lujosos viajes en Europa. Y les salen investigaciones que los vinculan en actos poco honorables. Y, lo peor de todo, es que no pasa nada. El peor enemigo de Morena es el propio Morena.
Para concluir, en mi opinión, durante su primer año de gobierno la presidenta Sheinbaum ya tuvo el plazo de la prueba y error. Ya tuvo el tiempo de la curva de aprendizaje. Ya concluyó el plazo para apagar fuegos heredados. A partir de ahora la presidenta de México debe comenzar a decidir con estrategia el rumbo del país que quiere gobernar y el legado que pretende escribir en la Historia. Es momento de atreverse. Caiga quien caiga.
*@betotavira
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