Francamente, qué guarra es la oposición mexicana. Y PAN y PRI más como alcahuetes.
Y si las pintas no fueron de los espurios convocantes de la Marcha del 15 de noviembre, por elemental decencia se hubieran deslindado.
¡Qué va! asumieron y así los asumimos: vulgares y descerebrados. Y sus insultos colectivos sí llevan su firma.
Ese es su bajísimo, paupérrimo nivel y su nula y probada incapacidad argumentativa.
Es vergonzosa la marcha de la mal llamada Generación Z, que en ella brilló por su ausencia. Lo es por simuladora, por violenta que fue.
Por histriónica y golpista e incapaces sus convocantes y tantos seguidores de ganar en las urnas democráticamente, lo que desean y pretenden ganar a la mala con marchas violentas.
Repítase: violentas. Malos, pésimos perdedores. Qué frustrados y qué acomplejados son.
No es atendible en forma alguna sus consignas y su soso pliego petitorio.
Tratándose de que han salido unos vejestorios impresentables a usurparla, los llamaremos simplemente como lo que son: marchistas Z y nada más; y ha sido vergonzosa su actuación por los insultos a la presidenta.

Si solo les queda insultar, sí que están, pero si bien perdidos.
¿Qué aporta al debate público decir que la mandataria tiene chichis de limón? los protestones han de tener más bonitas las domingas, seguro.
Fuera de exhibirles sus irredentos complejos y sus profundas frustraciones, amén de lucir su pésima y deplorable «educación» –y aunque balbucen su queja en inglés, que a nadie importa ni deja impresionado– añadir lo de «puta judía» ya es el colmo.
Si no te gusta Morena y la que gobierna, haber robustecido la opción (bastante pésima) de tu preferencia, pero irse con nulas entendederas por el insulto vulgar, guarro, que describe de pies a cabeza a sus proferientes, nada abona a la causa pública que dices defender, si es que hay manera de saber cuál es aquella con el baturrillo discursivo mostrado por tales marchistas.
Es de vergüenza y deja a esa, su cuestionada transformación de cuarta como pequeña frente a su infumable actitud de vergonzante de oposición de quinta.
Y lo dicho: ellos, los marchistas, ¿no pintaron esas consignas? pues tampoco se deslindaron y era su marcha y como tal, asuman sus responsabilidades y esa es una de ellas: las zarandajas gritadas y grafiteadas.
Y solo se les oyó corear insultos cual borregos ya estando en el Zócalo.
A hombres y a mujeres por igual. Resulta inatendible su vulgaridad infinita.
Y las mujeres marchistas… insultando a Sheinbaum sin la más mínima consideración, con una boca de cloaca, de vergüenza superlativa orinándose en el espíritu del 8M que ya tendrán ocasión de alardear en cuanto puedan y llegue de nuevo.
¡Ahhh!, bueno, será que se dispensa su peladez por ser de mujer a mujer tal lenguaje que conforma violencia política de género.
Así sea que provenga de las mujeres. Sin capacidad para centrarse en la mandataria y no en su condición ni físico.
Bien van, no cabe duda. Como no sea eso…que vergüenza dan, la verdad y opinamos de su proceder vociferante porque podemos también.
Y qué miserables. ¿Esa es la sororidad que tantas claman? sea pues. ¿Esa es la solidaridad de género con la que se les llena la boca? pues buen escaparate para demostrarla.
Y tanto ejemplo que enarbolaron con su deplorable conducta.
Denigrante a cuál más. Imposible secundarlas ni a su movimiento marchista.

A sus deslenguadas y vulgares expresiones opositoras sin rumbo ni lógica, de descerebrado calibre y nulo aporte a la Patria, sume usted el lenguaje vulgar, pestilente del priista Alito.
Acusa que en el gobierno morenista «salieron más corruptos que pendejos».
Es dudoso que sus bravuconadas y vulgaridades den más votos al corrupto PRI.
Desde luego, ya sabemos la vulgaridad y la barbajanería que definen al sujeto y a su nauseabundamente corrupto y putrefacto partido ya de luengo ligado al narco.
Lo que ahora conviene sumar es identificar ya sin tapujos que el putrefacto PRI cree que todos son de condición, equivocándose, y que su baja ralea es propia y si no puede con ella, se aplica la frase: «si no puedes, no compartas y mucho menos, comprometas».
Solo refleja lo acomplejados y timoratos que son los priistas. Lo de ser maletas y corruptos ligados al narco, eso ya lo sabíamos. Vaya, vaya con su violencia verbal.
Es inaceptable y recrea a su partido, inatendible también. Ya sabemos que reparte madrazos, porque hoy es lo único que tiene para repartir el PRI.
Ni modo que reparta lo que los priistas robaron a pasto en este país, faltaba más.
Deja claro que al PRI ni un voto y desde luego, nada, absolutamente nada aporta ya a México más que miserias, vergüenza.
Tampoco nos sorprende, sino que nos advierte de su putrefacta existencia.
Es lo que tenemos: una oposición extraviada, que no es opción ni mucho menos, una alternativa viable. Se nulifica solita.
Solo hay que leer a sus corifeos farfullando a diario tarugada y media, como afirmar que la mentada Marcha prevalecerá.
Imposible. ¡Qué va! es una ridiculez absoluta visto lo visto, porque los verdaderos preocupados por aquello que legítimamente reclamen no son las voces que se han oído el 15 de noviembre, más a gritos y sombrerazos que otra cosa.
Se han azuzado las voces que defienden a criminales que iban a incendiar el Palacio Nacional y a los prevaricadores influencers panistas y pagados por el PAN llamando a movilizarse para hacer fuerza en esa dirección violenta que ejecutan.
Ahora lloriquean que los persiguen. ¡Váyanse a la lona! son simples aprendices de terroristas, incendiarios y calumniadores, así como encaminadores de almas y luego salen a lloriquear.
Son Ios responsables de la violencia desatada ese día, corruptos. Falsarios. Y pagados por el PAN como quedó demostrado en preciosos oficios membretados desglosando el dinero entregado.
Repasando todo el silabario, los priistas son la mejor muestra de corrientez y vulgaridad absoluta. Honraditos nunca han sido, así que suman a sus folklóricas y cuestionables actitudes.
Del PAN inventándose narrativas burdas solo nos deja en su vaciedad a influencers «apartidistas» de mediocridad insuperable, lerdos como sus contratantes tratando de verle la cara a los ciudadanos, ya ni qué decir.
Eso les pasa por tener al impresentable de Romero al frente, sí, el señalado como líder del cartel inmobiliario de la capital y tampoco ya nos extraña.
Dan peña ajena. Y sus seguidores, más.
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