La dirigente nacional de Morena y algunos músicos que la acompañan parecen haberle encontrado el gusto y la utilidad a la estrategia política de las falsas apariencias, de las astucias tácticas y del juego de espejos.
Y todo indica que seguirán recorriendo ese camino en los próximos meses en que la presidenta de la República, y luego su partido, decidirán las candidaturas a los puestos de elección popular para las elecciones del 2027.
Se pueden documentar muchos cambios de opinión, bandazos y contradicciones, aunque lo más acertado sería calificar muchos de sus dichos y hechos políticos como mentiras en su acepción lisa y llana.
Mentiras políticas, es cierto, pero mentiras al fin.
Y aunque hay que aceptar que, en la política de cualquier país, ocultar la verdad, decir verdades a medias o mentir de plano son herramientas de uso común, también debe recordarse que hasta en la política existen límites.
Pero en México.
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En un intento desesperado por mantener la línea, la unidad y la disciplina en su partido, el pasado fin de semana Luisa María Alcalde hizo un llamado a los legisladores a “no pelearse” por las candidaturas para la elección del 2027, donde estarán en juego 3 mil 207 cargos: 17 gubernaturas, 300 diputaciones federales, 663 diputaciones locales y 2 mil 227 ayuntamientos.
¡Pelearnos nosotros, nunca! Le responden aquéllos que en estos delicados asuntos saben “como mover el abanico” pues llevan varios años de “marqueses”.
Les recuerda que “por encima del deseo legítimo de participar está el proyecto de país y que espacios para participar hay, distintos, diversos y que no nos debe de llevar eso a ninguna división; al contrario, cada vez tener más claro porque ahí está la derecha”.
Efectivamente, espacios hay muchos, pero no es lo mismo una gubernatura, una diputación federal, un ayuntamiento donde se puede tener “mucho margen de maniobra”, que un cargo menor, comentan algunos de los interesados, cuyo lema sigue siendo: “A mi pónganme donde hay…” Y en cuanto al supuesto peligro de que una división de Morena la aproveche la derecha, la realidad es que esta corriente política sigue “brillando por su ausencia”, acotan los observadores.
Enfatizar que el rumbo hacia 2027 debe construirse con disciplina, cohesión y claridad política (nueva versión de la línea, unidad y disciplina que instauró el PRI durante las varias décadas que estuvo en el poder), “priorizando siempre el proyecto de nación que representa Morena y evitando cualquier acción que ponga en riesgo el movimiento”, resulta trillado por parte de la dirigente nacional de las guindas.
Tratando de evitar que los legisladores, no sólo de Morena sino también de los partidos aliados, “se le salgan del huacal”, Luisa María Alcalde hizo un llamado a la reflexión con la siguiente frase: “Si nosotros no cuidamos a Morena, si nosotros nos peleamos, nos dividimos, nos estamos viendo el ombligo”.
Aunque según los observadores, debió haber agregado: “Tampoco se piquen los ojos”.
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