Aquellos servidores públicos del gobierno federal que se sientan seguros de que su encargo durará 6 años y que pueden hacer lo que quieran como ocurría en gobiernos panistas y priistas, cuando la corrupción era una práctica de todos los días sin consecuencia alguna, pues están en un error y basta con observar lo que sucede en Petróleos Mexicanos (Pemex), en donde en año y medio de la actual administración hay cambios importantes, como por ejemplo tres importantes asesores del director general Víctor Rodríguez Padilla han sido dados de baja y les abrieron expedientes en los órganos de control y auditoría por presuntos actos de corrupción.
Uno de esos asesores es Néstor Martínez Romero, quien a principios de la actual administración fue director general de Pemex Exploración y Producción (PEP) y, posteriormente, fue designado comisionado de la CNH (Comisión Nacional de Hidrocarburos), para de allí convertirse en uno de los principales asesores del actual director de Pemex, Víctor Rodríguez, pero en días recientes fue retirado del cargo y es sujeto de investigación.
Otro personaje muy cercano a la Dirección General de la empresa petrolera del Estado y asesor del director Víctor Rodríguez, es José Ramón Díaz de León, a quien también lo investigan los órganos de vigilancia y control de la paraestatal por supuestos negocios petroleros ilícitos y la mediación para asignar contratos a empresas corruptas como Trafigura e IPS, que son investigadas por traficar huachicol de combustibles robados a Pemex y que simulan sacarlos del país en barcos para posteriormente reintroducirlo vía puertos como si se tratara de importaciones lícitas.
A esas indagatorias administrativas y penales en Pemex se suma el fulminante despido de quien fuera directora jurídica de Petróleos Mexicanos, Rosa María Bello, quien apenas hace unos días dejó el cargo y es investigada por negligencia y presuntos negocios irregulares. Sistemáticamente, esta exfuncionaria encubría supuestamente hechos de corrupción y se negaba a cooperar con el Órgano Interno de Control y con el área de Auditoría de la empresa petrolera del Estado.
Por instrucciones de la misma presidenta de la República, se mantiene también auditorías abiertas en contra de Marcela Villegas, coordinadora de Administración de todo el corporativo petrolero del Estado y concretamente se revisa su autorización para un frustrado contrato que propuso otorgarle a una empresa privada sin experiencia en el mantenimiento de los elevadores de la Torre Ejecutiva de Pemex.
Trabajadores de la empresa se quejan del pésimo funcionamiento de los elevadores y la inseguridad de éstos, pues aseguran que desde hace 7 años no les dan mantenimiento y contantemente están fuera de servicio; además, hay temor de los empleados de que pueda ocurrir algún accidente. Dicha Torre Ejecutiva de Pemex tiene 47 pisos y para abordar algún elevador hay que esperar hasta más de una hora por las largas filas de hasta 70 personas.
En este caso, el Órgano Interno de Control (OIC) investiga la gestoría que habría hecho Villegas para que se contratara una empresa que entregó información apócrifa. La indagatoria se extiende a los dueños de la compañía, pues aún cuando no les fue entregado el contrato, sí habrían incurrido en responsabilidades.
Como hemos dado cuenta en esta columna, también siguen las investigaciones y auditorías a la gestión del exdirector general de Pemex, Octavio Romero, actual titular del Infonavit, y a su exadministrador Marcos Herrerías, quienes habrían hecho negocios con contratos multimillonarios.
Otro de los investigados del círculo cercano del director general de Pemex es Israel Benítez López, quien está al frente del área de Logística y es conocido como Jefe Max, por su trayectoria policiaca. Según empleados de la empresa, por instrucciones del Jefe Max se mantiene estacionado afuera de la Torre de Pemex un camión tipo rinoceronte blindado, además de que se transportar en una camioneta último modelo blindada y escoltada por otros dos vehículos tipo Suburban con guardaespaldas, igual como sucedía en tiempos del PRI y del PAN.
OTRA EXPLOSIÓN EN PLANTA DE LA REFINERÍA DOS BOCAS
Con preocupación entre la población local, la moderna refinería de Dos Bocas, Tabasco, vuelve a enfrentar otra fuerte explosión que motivó que la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, girara instrucciones para investigar las causas del incendio iniciado en un almacén de coque y que de acuerdo con trabajadores de la empresa podría deberse a las altas temperaturas a las que se maneja el material.
Sin que hubiera lesionados ni víctimas mortales en dicho accidente, se ha informado que una de las hipótesis sobre la explosión fue la elevada temperatura a la que sale el combustible de la coquizadora. Este material es el producto final de la refinación del petróleo.
Se explicó que gasificar y convertir el coque en fertilizantes es uno de los proyectos que se tienen a futuro, pero ahora el producto se vende principalmente a empresas cementeras, y dicho combustible producido se almacena en una planta de la refinería de Dos Bocas.
El percance, de acuerdo con la Dirección General de Pemex, “fue controlado en aproximadamente dos horas y media” gracias a la intervención inmediata de las autoridades de Pemex, Secretaría de Marina y personal de la Secretaría de la Defensa Nacional.
En un comunicado la paraestatal, afirmó que el incendio fue totalmente sofocado alrededor de las 18:25 horas del 9 de abril, sin que se presentaran afectaciones posteriores.
El otro caso de incendio reportado el pasado mes de marzo en la misma refinería, tuvo lugar al exterior de las instalaciones de Pemex, y la Fiscalía General de la República continúa investigando las causas de aquel siniestro, en donde hubo cinco víctimas mortales.
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