En 1997 Giovanni Sartori publicó Homo videns, la sociedad teledirigida, para denunciar el exceso de la centralidad de esa tecnología en la sociedad en general. Pero en la descripción de su tesis explicó cómo el homo sapiens llegó a serlo por producto de la capacidad de abstracción, misma que estaba (ya hacia el final del siglo pasado) en un proceso de involución, por producto de la “primacía de la imagen”.
Si esa negativa primacía de la imagen sucedía en 1997, imaginémonos lo que señalaría Sartori hoy, que la televisión va en desuso por el abuso de esa especie de televisor y microcomputador de mano que es el teléfono celular; que no sólo disminuye la capacidad de abstracción, sino que somete y genera ansiedad ante su ausencia, proveyendo una satisfacción inmediata a los caprichos y deseos de información y entretenimiento usualmente banal de su dueño.
La televisión en 1997 estaba presente en la vida del televidente en promedio menos de un tercio del día, hoy el teléfono celular puede estar presente hasta 12 horas en la mano del usuario promedio, especialmente en jóvenes y a veces en niños.
Por esos efectos negativos que el teléfono produce en sus usuarios, especialmente en los más jóvenes, este 24 de abril en Ecuador se ratificó la prohibición del uso del teléfono celular (y otros dispositivos electrónicos) en escuela inicial y general básica, mientras en bachillerato está permitido sólo para uso académico con autorización del docente quien también lo tiene restringido excepto solamente para actividades pedagógicas; el acuerdo ministerial que establece lo anterior fue emitido inicialmente el 15 de abril de 2025.
El 17 de abril de este 2026 la BBC publicó una nota en la que da cuenta de la promoción de medios de aprendizaje analógicos por sobre los informáticos (PC´s, portátiles, tablets, plataformas de aprendizaje) como política educativa en Suecia, “con el objetivo de revertir la caída de los niveles de alfabetización”. El 12 de enero de este 2026 France 24 publicó un artículo sobre la determinación en el mismo sentido por el gobierno de Dinamarca. Así las cosas, en Suecia y Dinamarca, unos de los países históricamente más informatizados del hemisferio occidental.
Es preocupante que el teléfono con sus graves consecuencias ante el exceso en su uso (disminución de la concentración, ansiedad, búsqueda de satisfacción inmediata), esté tan presente y se vuelva tan adictivo en niños, pero los adolescentes y jóvenes en nivel educativo profesional no están exentos de ello, ojalá pronto se legisle para su limitación en el grado superior, pues los efectos negativos entre niños en educación básica, en jóvenes en nivel profesional se replican evidentemente.
*Doctor en Ciencia Política por la UNAM, cuenta con estancias académicas en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Oxford en Reino Unido, ha sido profesor de licenciatura y posgrado en universidades públicas y privadas en México.
Únete al canal de WHATSAPP DE EL INDEPENDIENTE, también a nuestro canal de TELEGRAM y recibe las noticias clave del día, análisis y últimas actualizaciones directamente en tu celular.
El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

