La Ciudad de México se prepara para recibir uno de los eventos más importantes del fútbol a nivel global. Más allá de la dimensión internacional del torneo, este momento abre una oportunidad para reflexionar sobre el papel que este deporte desempeña en el ámbito social de nuestra ciudad y sobre la manera en que puede convertirse en una herramienta para fortalecer el tejido comunitario.
El fútbol es una práctica profundamente arraigada en la vida cotidiana de las y los mexicanos. Se juega en las calles, en los patios, en las canchas de los barrios. Por ello, se trata de un motivo de encuentro, de identidad compartida y de expresión colectiva que permite reconocernos en los otros.
En ese sentido, el Mundial no puede entenderse únicamente como un evento de alto impacto mediático. También es una oportunidad para replantear la relación entre deporte, espacio público y comunidad. En una ciudad con importantes contrastes sociales y territoriales, garantizar el acceso a espacios adecuados para la convivencia y la actividad física sigue siendo un reto que demanda atención continua.
Es en ahí donde cobra relevancia la estrategia impulsada por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, bajo la premisa de que el fútbol debe regresar a su origen: la gente. La campaña “La pelota vuelve a casa” plantea una visión que va más allá de la justa mundialista y se centra en recuperar el sentido social del deporte como un derecho y como un factor de cohesión.
De esta manera, el gobierno capitalino ha emprendido un sinnúmero de obras y acciones, entre las que destaca la rehabilitación de 500 canchas en distintos puntos de la ciudad, lo que representa un esfuerzo para garantizar que niñas, niños, jóvenes y familias cuenten con espacios cercanos, seguros y funcionales para la práctica deportiva. Esta intervención en el territorio no sólo mejora la infraestructura urbana, sino que contribuye a fortalecer la convivencia social. A ello se suma la organización de “festivales futboleros” en las 16 alcaldías, con un total de 18 espacios que llevarán la experiencia del Mundial a plazas, deportivos y Utopías. Siete de estas sedes operarán durante los 39 días del torneo, generando puntos de encuentro gratuitos y accesibles para la población.
Estos lugares no se limitarán a la transmisión de partidos, toda vez que estarán acompañados de ofertas culturales, recreativas y familiares. Se trata de construir una experiencia que permita vivir la expresión deportiva desde lo local, procurando que todas las personas puedan participar en igualdad de condiciones.
La estrategia también representa una visión más amplia del espacio público como un derecho. La rehabilitación de canchas, la activación de plazas y la creación de entornos seguros no sólo fortalecen el ámbito deportivo, sino que también contribuyen a prevenir la violencia, fomentar el sentido de pertenencia y consolidar la vida colectiva.
Y en el marco del campeonato mundial, el gobierno encabezado por Clara Brugada ha intensificado obras de remozamiento, embellecimiento, de mejoramiento barrial y urbano, a la vez que se han realizado nuevas obras de infraestructura urbana y social para dignificar las condiciones de vida de la gente. Algunos detractores y opositores han reaccionado con recelo y han hecho expresiones clasistas y discriminatorias para descalificar los colores que representan la lucha y la conquista de los derechos de las mujeres y al ajolote que es un símbolo de las raíces culturales de nuestra ciudad capital. Lo cierto es que el gobierno capitalino está dejando huella transformando a profundidad y consolidando una identidad de cambio y compromiso con la sociedad.
En este sentido, la fiesta mundialista deja de ser únicamente un acontecimiento deportivo para convertirse en un punto de partida, pues la verdadera relevancia no radica en los días que dura el torneo, sino en la capacidad de traducir ese momento en políticas que permanezcan para todas las personas y que transformen el entorno inmediato.
La Ciudad de México lo ha entendido así y está consolidando un modelo donde el fútbol refuerza su sentido social y donde el espacio público se aprecia como un bien común. Un Mundial con este enfoque no sólo se vive en los estadios, sino en los barrios, en las colonias y en el ámbito del día a día; dejando como legado una ciudad capital más humanista, incluyente y construida desde su comunidad.
Únete al canal de WHATSAPP DE EL INDEPENDIENTE, también a nuestro canal de TELEGRAM y recibe las noticias clave del día, análisis y últimas actualizaciones directamente en tu celular.

